El Mundo - Lunes, 20 de junio de 2005

EL GOBIERNO NIEGA ESTOS HECHOS

Human Rights Watch denuncia que medio millón de menores
sufre abuso laboral y sexual en Indonesia

EFE

YAKARTA.- Más de medio millón de menores indonesios son obligados a trabajar en el sector doméstico, donde la ausencia de legislación permite que sufran todo tipo de abusos, incluidos los sexuales, según ha denunciado Human Rights Watch (HRW).

En su informe Always on Call. Abuse and Exploitation of Child Domestic Workers in Indonesia (Siempre alerta: Abuso y explotación de niños trabajadores domésticos), la organización estadounidense recoge testimonios de menores que trabajan entre catorce y dieciocho horas diarias por menos de cinco céntimos de dólar (cuatro céntimos de euro) por hora.

El documento incluye que muchos niños sufren, además, abusos sexuales y físicos, como golpes o quemaduras en la piel provocadas por cigarrillos o planchas encendidas, y se les prohíbe abandonar las casas donde trabajan o contactar a sus familias.

Los empleados domésticos en Indonesia están excluidos del régimen laboral, que garantiza derechos básicos como un salario mínimo, jornadas de ocho horas y periodos de descanso semanales.

Según la Organización Mundial del Trabajo, el sector doméstico en Indonesia emplea a 2,6 millones de personas, de las cuales seiscientas ochenta y ocho mil son menores de edad, entre las que más del ochenta por ciento son niñas.

La ley laboral indonesia especifica que la edad mínima para trabajar son quince años pero es común entrar en el servicio doméstico a partir de los doce. "La ausencia de protección legal o supervisión de las autoridades deja a los niños trabajadores en una posición muy vulnerable frente a la explotación extrema y abusos", ha manifestado Sahr MuhammedAlly, autor del informe.

Según MuhammedAlly, mientras Indonesia ha presionado a Malasia, a Singapur o a países en Oriente Medio para que aprueben una legislación que proteja a las empleadas del hogar indonesias en el extranjero, no ha logrado ofrecer la misma seguridad laboral a las criadas en Indonesia.

"No esperamos que los cambios se produzcan de la noche a la mañana pero el Gobierno puede tomar medidas para mejorar las condiciones de los trabajadores domésticos", ha añadido.

En rueda de prensa, el ministro de Bienestar Social, Alwi Shihab, ha negado conocer la existencia del informe y también ha negado que haya un problema. Según Shihab, los autores del estudio desconocen por completo la cultura indonesia de preocuparse por niños pobres.

"Desde el punto de vista de la cultura indonesia, es ofrecerles ayuda... Tenéis que conocer una cultura antes de hacer ningún juicio de valor", ha declarado el ministro a los periodistas.

Nada parecido

"Hay que conocer nuestra cultura. La criada es parte de la casa, parte de la familia. Muchas veces vienen con hijos pequeños a los que se les da una educación" -ha dicho Shihab-. "En la cultura occidental no hay nada parecido".

Sin embargo, HRW ha denunciado que no siempre se facilita esa educación y que muchos son atraídos por esta promesa para abandonar sus lugares de origen y entrar en el servicio doméstico en la capital indonesia o en grandes urbes como Surabaya o Medan.

Según la organización estadounidense, muchos de los menores indonesios que empiezan a trabajar proceden de zonas rurales pobres donde los padres no pueden costearles los estudios.

No existe ninguna organización ante la que denunciar los abusos laborales y físicos ni que actúe como grupo de presión ante el Gobierno para garantizar unos derechos mínimos.

Human Rights Watch espera que la investigación que presentaron hoy sirva para despertar la atención gubernamental y evitar que sigan cerrando los ojos ante los abusos que se cometen a diario.