Amnistía Internacional - 22 de junio de 2005

Las exportaciones de armas del G8
fomentan la pobreza y los abusos contra los Derechos Humanos

Nuevo informe de la campaña Armas bajo Control, lanzada por Amnistía Internacional, Oxfam Internacional y la Red Internacional de Acción sobre Armas Pequeñas en octubre de 2003, con el objetivo de reducir la proliferación y el mal uso de las armas y convencer a los Gobiernos de que aprueben un tratado vinculante sobre comercio de armas.


Los Estados miembros del G8 están desvirtuando su compromiso de reducir la pobreza, aumentar la estabilidad y fomentar los Derechos Humanos al llevar a cabo irresponsables exportaciones de armas a algunos de los países del mundo más pobres y asolados por conflictos, según un nuevo informe publicado hoy. Se han exportado armas del G8 a países como Sudán, Myanmar, la República del Congo, Colombia y Filipinas.

En vísperas de la reunión que los ministros de Exteriores del G8 celebrarán los días 23 y 24 de junio en Londres, un nuevo informe revela cómo los países del Grupo -Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, Reino Unido y Rusia- siguen suministrando material militar, armas y municiones a lugares donde estos suministros contribuyen a la comisión de graves violaciones de Derechos Humanos.

"Cada año, cientos de miles de personas son víctimas de asesinatos, torturas, violaciones y desplazamientos a causa del uso inadecuado de las armas" ha afirmado Irene Khan, secretaria general de Amnistía Internacional. "¿Cómo pueden tomarse en serio los compromisos del G8 de terminar con la pobreza y la injusticia si precisamente algunos de los Gobiernos del Grupo socavan la paz y la estabilidad aprobando deliberadamente transferencias de armas a regímenes represivos, regiones extremadamente conflictivas o países que no pueden permitírselas?"

El informe, titulado The G8: Global arms exporters - Failing to prevent irresponsible arms transfers (El G8: Los exportadores mundiales de armas no evitan las transferencias irresponsables de armamento) expone una serie de lagunas y puntos débiles en los controles de las exportaciones de armas que son comunes a muchos de los países del Grupo, como por ejemplo:

  • Las exportaciones militares canadienses a países implicados en conflictos armados o abusos contra los derechos humanos, como vehículos acorazados ligeros y helicópteros a Arabia Saudí y motores de aviación y pistolas a Filipinas.
  • Las exportaciones francesas incluidas en la categoría de las Naciones Unidas de bombas, granadas, munición, minas y otros a países sometidos a embargos de armas de la Unión Europea, como Myanmar y Sudán.
  • El uso de componentes alemanes en el material militar destinado a países implicados en graves violaciones de Derechos Humanos, como motores alemanes incorporados a vehículos militares que han acabado en Myanmar.
  • La laguna en la legislación italiana que permite que se exporten grandes cantidades de las llamadas "armas de fuego civiles" a países donde se cometen graves violaciones de Derechos Humanos, como Colombia, la República del Congo y China.
  • Las exportaciones rusas de armas pesadas, incluidos aviones de combate, a países cuyas fuerzas han cometido abusos, como Etiopía, Argelia y Uganda.
  • La importante ayuda estadounidense a Estados que persisten en llevar a cabo violaciones de Derechos Humanos, como Paquistán, Nepal e Israel.
  • La exportación japonesa de armas pequeñas y ligeras a países con malos expedientes de Derechos Humanos, como Filipinas.
  • La falta de control del material británico que puede utilizarse para torturas y malos tratos y el uso cada vez mayor por parte del Reino Unido de "licencias abiertas" que permiten a las empresas realizar múltiples envíos sin el adecuado examen.

El informe de Amnistía Internacional, Oxfam Internacional y la Red Internacional de Acción sobre Armas Pequeñas (IANSA) expone argumentos de peso para que el G8 apoye el llamamiento del Gobierno británico y otros diez países en favor de un Tratado sobre el Comercio de Armas.

Los ejemplos incluidos en el informe muestran por qué se necesita urgentemente un Tratado sobre el Comercio de Armas. Éste debe ser internacional, vinculante y basado en el Derecho Internacional -y, concretamente, en las normas internacionales de Derechos Humanos y del Derecho Internacional Humanitario-, ya que estas normas universales, si se observan, salvarían vidas, evitarían sufrimientos y protegerían los medios de vida.