El Mundo - Lunes, 11 de julio de 2005

LA PEOR MASACRE DESDE LA II GUERRA MUNDIAL

Srebrenica conmemora
el décimo aniversario de la matanza

El 11 de julio de 1995, ocho mil varones, tanto adultos como adolescentes, fueron asesinados en Srebrenica, una localidad de mayoría musulmana, por las tropas serbo-bosnias.

En el décimo aniversario de la peor matanza perpetrada en Europa desde la Segunda Guerra Mundial, han sido enterrados los restos de seiscientos diez cuerpos, de edad de catorce a setenta y cinco años.

Alrededor de cincuenta mil supervivientes, invitados y dignatarios se reunieron en la localidad bosnia de Potocari, cerca de Srebrenica para enterrar estos cuerpos, recientemente identificados.

Mientras los familiares pasaban delante de los ataúdes, posados sobre el suelo, antes de ser enterrados en el Centro para la Memoria de las víctimas de Potocari, un altavoz retransmitía la oración musulmana por todo el valle.

"Ellos mataron mi vida entera y la única cosa que quiero ahora es ver que los culpables pagan por ello", afirmó Fatima Budic, de sesenta años, quien perdió a su hijo Velija cuando sólo tenía catorce años. Su marido Ohran y otro hijo que por aquel entonces contaba dieciséis años, siguen desaparecidos.

Desde 2003, fecha de la colocación del cementerio conmemorativo de Potocari, construido a la entrada de Srebrenica, han sido identificados y enterrados más de mil trescientos cuerpos. Pero, según las autoridades bosnias, hay al menos otras veinte fosas comunes que todavía no han sido analizadas.

Diez años después de los hechos, según las organizaciones de Derechos Humanos, las víctimas de la masacre siguen sin recibir justicia, numerosos casos de desapariciones continúan sin resolver y los principales autores de aquellos hechos siguen libres y sin responder de sus actos.

Presencia del presidente serbio

El presidente serbio, Borís Tadic, ha llegado esta mañana en la ciudad bosnia para participar en los actos conmemorativos. Tadic ha contestado a las críticas levantadas por su presencia afirmando que quiere "rendir homenaje a las víctimas inocentes".

Además de los supervivientes y de los invitados locales, al aniversario han asistido el croata, Stipe Mesic, y otras personalidades extranjeras, incluido el arquitecto del acuerdo de paz que puso fin a la guerra en Bosnia, Richard H. Holbrooke, o el director del Banco Mundial, Paul Wolfowitz.

En 1992, cuando comenzó la guerra de Bosnia Herzegovina, el setenta y cinco por ciento de población de Srebrenica era bosnia musulmana frente a un veinticinco por ciento serbio.

En 1993, Srebrenica fue declarada, junto con Sarajevo, Zepa, Gorazde, Tuzla y Bihac, una de las seis "zonas de seguridad" decididas por el Consejo de Seguridad de la ONU en Bosnia y Herzegovina.

La protección internacional no impidió que entre los días 11 a 18 de junio de 1995, las fuerzas serbo-bosnias sitiaran el enclave, en el que se habían refugiado decenas de miles de civiles huidos de otras áreas arrasadas del noreste de Bosnia.

Una fuerza de seiscientos soldados holandeses mal armados era la encargada de protegerlos. Apenas había combustible y los alimentos frescos no se renovaban desde mayo de 1995. El asedio resultó particularmente fácil.

Cuando empezaron los bombardeos serbios, los musulmanes pidieron a las Naciones Unidas que les entregaran las armas confiscadas por los cuerpos de paz, pero la solicitud fue denegada.

Los bombardeos atacaban los centros de refugiados y los puestos de observación de las tropas de la ONU, mientras el comandante holandés, teniente coronel Tom Karremans, pedía en vano apoyo aéreo a sus superiores en Sarajevo. Entretanto, miles de refugiados seguían llegando a la ciudad huyendo de la ofensiva serbia.

Ante tanta insistencia por parte de Karremans, el comandante general de la ONU, general Bernard Janvier, responsable militar en Sarajevo de las fuerzas de UNPROFOR, accedió a enviar ayuda, la cual sirvió para detener temporalmente el avance serbio. Contando con ese apoyo aéreo, Karremans decidió actuar y lanzar un ultimátum: los serbo-bosnios deberían retirarse antes de las seis de la mañana, o en caso contrario los aviones de la OTAN les atacarían.

Los serbios no se retiraron, pero el mando de las Naciones Unidas en Sarajevo informó a Karremans de que su solicitud de apoyo aéreo había sido hecha de forma inadecuada. Janvier recibió otra petición con hora y media de retraso, y, por si fuera poco, los aviones enviados carecían de suficiente combustible y debieron desviarse a Italia para repostar.

En ese momento, la base holandesa en Potocari albergaba a veinte mil refugiados, sobre todo mujeres, niños y enfermos.


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