Amnistía Internacional - 25 de julio de 2005

Iraq. A sangre fría:
Abusos cometidos por grupos armados

El texto siguiente es un resumen del informe Iraq. A sangre fría: abusos cometidos por grupos armados


Los civiles iraquíes siguen pagando un alto precio en el conflicto armado que enfrenta a la Fuerza Multinacional encabezada por Estados Unidos y las fuerzas de seguridad iraquíes, por un lado, con los grupos armados que se oponen al Gobierno iraquí y a la presencia de tropas extranjeras por el otro.

Estos grupos han sido responsables de miles de muertes. Según un cálculo fidedigno, al menos seis mil civiles han perdido la vida, y otros dieciséis mil como mínimo han resultado heridos en ataques directos o indiscriminados cometidos por grupos armados entre marzo de 2003 y marzo de 2005. Este informe se ocupa de los abusos cometidos por grupos armados en Iraq en el periodo comprendido entre abril de 2003 y mayo de 2005.

Los grupos armados han matado a civiles iraquíes a los que consideran "traidores" o "colaboradores". Entre ellos hay traductores, choferes y otros civiles que trabajan para la Fuerza Multinacional que encabeza Estados Unidos, funcionarios públicos, funcionarios del Gobierno, jueces y periodistas.

Entre las víctimas también figuran ciudadanos extranjeros, como trabajadores de organizaciones de ayuda humanitaria, periodistas, contratistas y choferes, a quienes estos grupos suelen considerar "espías" o partidarios de la Fuerza Multinacional en Iraq.

Además, los grupos armados han tomado como rehenes a centenares de personas, tanto iraquíes como extranjeras, y han fusilado o decapitado a decenas de ellas; muchas de las víctimas fueron torturadas. También han atacado a activistas de los derechos de las mujeres, a la ONU, al Comité Internacional de la Cruz Roja y a otras organizaciones internacionales de ayuda humanitaria.

Los grupos armados han atentado asimismo contra grupos religiosos y étnicos concretos, especialmente chiíes y kurdos. Los edificios de las instituciones religiosas y civiles pertenecientes a estos grupos, como las mezquitas o sedes de partidos políticos chiíes, han sido objeto de frecuentes atentados con explosivos. Estos ataques se han saldado con numerosas víctimas civiles. Su objetivo es, aparentemente, desencadenar un conflicto civil, principalmente entre musulmanes sunníes y chiíes.

Cientos de personas han perdido la vida como consecuencia de atentados cometidos con coches bomba o de atentados suicidas dirigidos contra convoyes y bases militares de la Fuerza Multinacional y contra las fuerzas iraquíes. Los atentados más mortíferos han sido los dirigidos contra la policía iraquí y la Guardia Nacional Iraquí. A menudo los autores iban disfrazados de civiles ordinarios, y en algunas ocasiones de miembros de la policía o de otras fuerzas de seguridad.

Al parecer, no toman muchas precauciones, o incluso ninguna, para distinguir entre objetivos militares y civiles, o para evitar causar daños desproporcionados a civiles cuando atacan objetivos militares. Estos ataques han causado la muerte de miles de civiles, muchos niños entre ellos, y heridas a muchos más.

Amnistía Internacional condena sin reservas los ataques directos contra civiles, así como los ataques indiscriminados, la toma de rehenes, la tortura y los malos tratos, con independencia de la causa que propugnen los autores, y sea cual fuere la justificación que éstos esgriman para cometer sus acciones. Según el Derecho Internacional, y en opinión de Amnistía Internacional, nada puede justificar nunca estas acciones; siempre son ilegales y erróneas, y hay que ponerles fin.

El Derecho Internacional Humanitario prohíbe estrictamente el homicidio intencionado de personas que no toman parte activa en las hostilidades. También prohíbe la tortura y cualquier forma de trato inhumano. La toma de rehenes está prohibida en todas las circunstancias. Las personas responsables de violaciones de estas normas y de otras aplicables del Derecho Internacional Humanitario deben rendir cuentas de sus actos.

En este informe, Amnistía Internacional insta a los grupos armados a que hagan cesar de inmediato todos los ataques contra civiles y otros no combatientes, todos los ataques indiscriminados y desproporcionados, así como los ataques que cometen personas disfrazadas de civiles, y que pongan fin a los secuestros y a la toma de rehenes, así como a la tortura y los malos tratos de personas que están bajo su control.

Amnistía Internacional también pide a los musulmanes sunníes y a otros líderes religiosos y comunitarios de Iraq y del extranjero que condenen públicamente todos los ataques contra civiles y otros abusos cometidos por los grupos armados, incluidos la tortura y los malos tratos, la toma de rehenes, las ejecuciones y las amenazas de muerte, así como que usen su influencia para poner fin a todos estos actos.

Por último, Amnistía Internacional pide a otros Gobiernos de la región y del mundo que impidan el uso de su territorio a quienes presten asistencia militar o de otro tipo a grupos armados responsables de abusos contra civiles, y que hagan comparecer ante la justicia a todas las personas sospechosas de estar implicadas en estos abusos y que puedan estar en su jurisdicción o ayuden a las autoridades iraquíes a enjuiciarlas.