El Mundo - Miércoles, 27 de julio de 2005

LA AGENCIA TEME POR SU SEGURIDAD

ACNUR inicia la evacuación
de más de 450 uzbekos de Kirguistán

EFE

El Alto Comisariado de la ONU para los Refugiados (ACNUR) ha informado de que "por motivos humanitarios" ha comenzado la evacuación de cuatrocientos cincuenta y cinco refugiados uzbekos desde las ciudades de Jalal Abad y Osh, en el oeste de Kirguistán, hasta la capital de dicho país, Bishkek.

La agencia humanitaria ha explicado que está realizando la evacuación de esas personas, que entraron en territorio de Kirguistán tras las revueltas antigubernamentales en Uzbekistán del pasado 13 de mayo, debido a que "teme por su seguridad".

Un portavoz de ACNUR ha informado de que la agencia "estudia la siguiente fase del traslado de estos refugiados desde Bishkek a otros países" con los que mantiene conversaciones al respecto.

A principios de julio ACNUR pidió a la comunidad internacional asilo urgente para los cuatrocientos cincuenta y cinco uzbekos que se habían refugiado en Kirguistán tras la represión del pasado 13 de mayo, en la que murieron centenares de personas en la ciudad oriental de Andiyán.

Asimismo, ha informado de que representantes de los Gobiernos de varios países ya le habían comunicado que estudiaban seriamente responder a esa petición.

La agencia humanitaria ha señalado que la salida de esos refugiados uzbekos se realizará a lo largo de este miércoles y jueves en doce vuelos chárter en dos aviones Yak-40.

Han precisado que de ellos, cuatrocientos veintiséis refugiados han permanecido en el campamento de Sasik y que los otros veintinueve uzbekos habían estado detenidos en Osh.

"Los refugiados permanecerán temporalmente en Bishkek hasta que todos los detalles de su evacuación de Kirguistán hayan terminado", han agregado las fuentes.

También han recordado que durante las últimas semanas la agencia humanitaria, que dirige el ex primer ministro portugués Antonio Guterres, "ha trabajado en estrecho contacto con las autoridades kirguises para que dieran a ese grupo el estatuto de refugiado".

Además han infomado de que un equipo de expertos legales de ACNUR han concluido que cuatrocientos cincuenta y un uzbekos son considerados refugiados en virtud de la Convención de Refugiados de 1951, mientras que los otros están pendientes de que se les conceda ese estatus y constituyen un elemento de preocupación para la agencia.

"Todos necesitan de la protección internacional", ha dicho el portavoz que también ha alertado de que "podría producirse una violación de la Convención de 1951, a la que Kirguistán accedió, así como de la ley kirguís", si ese país devuelve los refugiados a "territorios en los que su vida o su libertad pudieran resultar amenazados".

A principios de mes, el tunecino Kamel Morjane, uno de los máximos responsables del ACNUR, ha asegurado que era urgente dar asilo a ese grupo de personas que huyeron de Andiyán por miedo a la represión.

Morjane, que regresaba de una misión en Kirguistán, ha dicho que aunque el Gobierno kirguís había sido generoso al acoger al grupo de uzbekos que huía de su país, no estaba "muy claro que el asilo estuviera exento de fuertes presiones".

Necesidad de asilo urgente

El representante de ACNUR ha indicado entonces a representantes de Dinamarca, Finlandia, Australia, Alemania, Estados Unidos, Noruega, Suecia y Reino Unido que la necesidad de encontrar asilo era especialmente urgente para veintinueve de ese grupo de uzbekos huidos.

Esas veintinueve personas estaban detenidas en la ciudad kirguís de Osh, bajo la amenaza de ser deportados a su país, y, a pesar de la intervención de tres abogados del ACNUR, no quedaba claro si las autoridades kirguises estaban dispuestas a liberarlos para su reubicación.

Dado que aún no se ha llevado a cabo una investigación independiente sobre los hechos que tuvieron lugar el pasado 13 de mayo, ACNUR cree que los refugiados tienen derecho a que se les dé el beneficio de la duda y que se les ofrezca protección internacional.

Por el momento, se desconoce si en los desórdenes de esa fecha y la posterior represión murieron ciento setenta personas, como mantiene el Gobierno uzbeko, o setecientas cincuenta personas, como afirman la oposición y los activistas.

Cuatro de los refugiados uzbekos ya fueron obligados a volver a su país el pasado 9 de junio, pero las organizaciones internacionales no han conseguido ponerse en contacto con ellos, a pesar de haber pedido información reiteradamente a las autoridades uzbekas.

Posteriormente ACNUR ha recibido información extraoficial sobre uno de ellos, que estaba ingresado en estado crítico en un hospital militar.