El País - Sábado, 30 de julio de 2005

La vida de Brian... continúa

BBC Mundo - Londres

Brian Haw, de cincuenta y seis años, lleva cuatro años protestando las veinticuatro horas del día al frente del Parlamento británico, ubicado en el oeste de Londres. Y lo podrá seguir haciendo indefinidamente hasta que se canse.

Así lo decidió este viernes el Alto Tribunal del Reino Unido, ya que considera que la nueva ley que regula el derecho a manifestar en los alrededores de la sede parlamentaria no se puede aplicar a Haw.

Desde que empezó a protestar, Haw ha dormido en su pequeño campamento, que ha ido creciendo con pancartas en contra de la guerra de Iraq. La perseverancia ha hecho que Brian Haw se haya convertido en una molestia para el Gobierno británico, pero un auténtico símbolo de la paz para los ciudadanos, que lo visitan a diario.

Derechos adquiridos

Esta protesta de veinticuatro horas diarias ha irritado a los legisladores, que este año han aprobado una nueva ley que obliga a la gente a tener permiso de la policía antes de manifestar en ciertos lugares, como la plaza del Parlamento. Este permiso es necesario "cuando comience la manifestación".

Esta medida fue vista como un intento directo del Gobierno para deshacerse de Haw. Pero la defensa argumentó que la protesta de Haw comenzó hace cuatro años, mucho antes de la legislación, por lo que no tiene que pedir permiso a las autoridades.

La Corte Suprema en Londres sentenció a favor de los abogados defensores. "Si el Parlamento quiere criminalizar una actividad concreta, debe hacerlo de forma totalmente clara", dijo la juez Janet Smith.

1 519 días

Hace mil quinientos diecinueve días (desde el 2 - VI - 2001) que Haw duerme en una tienda improvisada y se ducha y afeita una vez a la semana en los baños públicos de una estación de trenes. Ha perdido peso y también el apetito. Fuma en cadena y tiene los dedos manchados de nicotina.

Inició su protesta para hacer pública su oposición a las sanciones económicas aplicadas a Iraq durante el régimen de Saddam Hussein. "Miles de niños estaban muriendo de hambre", dice. Eso fue lo que lo impulsó, informa Carolina Robino.

Luego se mantuvo en pie frente al Legislativo durante la invasión del territorio iraquí y mantiene su protesta por los constantes atentados y enfrentamientos que sacuden al país árabe a diario.

BBC Mundo - Viernes, 27 de septiembre de 2002

Mis 482 días y noches por la paz en Iraq

Brian Haw, un pacifista inglés de cincuenta y tres años, oriundo de Worcestershire, pasó casi quinientos días y noches frente al edificio del Parlamento británico protestando contra las sanciones económicas y las acciones militares contra Iraq. BBC Mundo reproduce a continuación una carta que escribió a nuestra redacción.


Cada día que estoy aquí, doscientos niños de menos de cinco años de edad mueren en Iraq; mueren de cáncer que nosotros le llevamos con nuestro uranio empobrecido.

Hemos estado bombardeando Iraq por doce años. Es una lección de Occidente que le dice después de la crisis de los setenta, "No jueguen con nuestro petróleo nunca más".

Si van a la guerra, Tony Blair y George Bush terminarán la matanza de una nación de inocentes (los Buenos Samaritanos asesinando niños).

El pueblo iraquí dice que no entiende por qué vamos otra vez a una guerra contra ellos, cuando no tienen agua, comida y medicinas. Ese país es como una fortaleza sitiada y las sanciones están impidiendo su reconstrucción.

Sadam tiene que ser removido por los intereses petroleros de Estados Unidos. Esa es la verdad. Estoy harto de toda esta historia de miedo, del "ogro", de estas historias de Hollywood. Nosotros somos los únicos que tenemos las armas y los únicos que las usamos.

Este dossier de pruebas contra Sadam fue producido tres horas antes que debía ser debatido [en el Parlamento tras ser presentado por el primer ministro británico Tony Blair]. Si fuéramos a un tribunal de justicia con esto, dirían que es algo sin sentido.

Tengo una esposa y siete hijos que valen para mí más que la vida misma. Vengo aquí por ellos y ellos vienen a visitarme cuando pueden. Una noche me desperté a las dos de la mañana y encontré a mi hija Maria a mi lado.

No estuve cuando cumplió dieciocho años y me apena. Pero hay una muchacha iraquí llamada Azra quien murió a los diecisiete años del cáncer que nosotros le provocamos.

He pasado por lo bueno, lo malo y lo feo. Una noche, volví del baño y encontré un poema de amor escrito por una joven. Otra vez seis tipos me desafiaron, escupieron sobre mi cama y me patearon. No me sentí intimidado por eso.

Veo a la gente de medios de comunicación caminando por donde estoy, con sus cámaras al hombro, mientras los niños siguen muriendo. He estado cuatrocientos ochenta y dos días y noches frente al Parlamento, pero ¿algún legislador siente la necesidad de venir y verme? Sólo cinco de ellos se interesaron y Tony Benn es el único que se sentó en el banco donde estoy.

Gozo de un estado de salud maravilloso. No me puedo dar el lujo de estar enfermo. Dios debe de estar cuidándome, porque yo a mi vez estoy tratando de cuidar a los niños. Por eso he sobrevivido aquí cuatrocientos ochenta y dos días.