La Voz de Galicia - Viernes, 5 de Agosto de 2005

El ADN libera tras veintiséis años
a un preso por violación en Miami

El cubanoamericano de sesenta y siete años estaba condenado a cadena perpetua

ÁNGEL VALENTÍN (efe - miami)

El cubanoamericano Luis Díaz, encarcelado durante veintiséis años en Estados Unidos por varias violaciones sexuales, consiguió ayer su libertad después de que las pruebas de ADN lo exoneraran en dos de los casos.

"Usted es libre de irse", le dijo la juez Christina Pereya-Shuminer tras desestimar cinco condenas por violación y una sentencia a cadena perpetua.

Las autoridades de Miami arrestaron a Díaz en 1979, cuando al menos veinticinco mujeres denunciaron haber sido violadas o haber sufrido intentos de violación entre 1977 y ese año en un sector del condado de Miami-Dade (Florida).

Los familiares de Díaz aplaudieron y gritaron de alegría al escuchar el dictamen de la magistrada, mientras que el ex convicto sonreía, todavía esposado y con el uniforme de prisionero. Díaz declaró a los periodistas, cuando salía del tribunal, que su fe en Dios le alimentó la esperanza de que algún día la verdad sobre su caso se impondría. "No sólo de pan vive el hombre, sino de la palabra de Dios. Gloria a Dios", exclamó Díaz, de sesenta y siete años.

Horas después, el ex prisionero dio una conferencia de prensa con los abogados de The Innocence Project, una organización sin fines de lucro que busca la exoneración de los prisioneros por medio de pruebas de ADN. Aseguró que no tenía resentimiento contra ninguna persona, incluyendo los fiscales del caso, por el largo tiempo que estuvo en la cárcel.

"Cuando usted se siente seguro de que no lo hizo, no tiene porqué temer, ni odiar a las personas (que lo acusaron)", dijo Díaz, ahora vestido con una guayabera (camisola) beige y un pantalón negro.

La detención de Díaz se produjo después de que una víctima suministró a la policía el número de la de matrícula del vehículo donde creyó ver a su agresor, la matrícula pertenecía a Díaz.

Según las mujeres atacadas, el violador hablaba inglés con acento hispano y se expresaba de manera vulgar. Díaz, quien fue declarado culpable en 1980 y condenado a cadena perpetua, no habla inglés.