Clarín, 10 - VIII - 2005
TERROR EN LONDRES: QUEJAS DE LA OPOSICIÓN Y DE LOS ORGANISMOS DE DERECHOS HUMANOS
Blair quiere tribunales secretos para terroristas
y ya hay polémica
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El Gobierno británico habilitaría cortes especiales para evaluar las pruebas. El acusado no accedería a ellas. Además, llevarían de catorce días a tres meses el tiempo que un sospechoso puede estar detenido sin proceso. María Laura Avignolo. PARÍS. Corresponsal. En su combate contra el terrorismo, el Gobierno británico está dispuesto a implantar cortes secretas con jueces especiales para un prejuzgamiento de los sospechosos, donde se puedan exhibir pruebas que provengan de los servicios de inteligencia y escuchas telefónicas, inalcanzables de ver para los acusados. Después, un segundo juez -en una corte tradicional- los juzgaría con esos elementos, que sus abogados defensores no podrán ni mostrar a los imputados ni explicarles de dónde provienen las evidencias para los cargos que pesan sobre ellos. Por pedido de la Policía, el Gobierno también podría extender de catorce días a tres meses el tiempo que un sospechoso puede pasar detenido sin juicio. El polémico proyecto horrorizó a los organismos de Derechos Humanos y hasta a los legisladores conservadores, que pidieron que estas decisiones se adopten en interconsulta con los partidos. Para muchos de sus diputados sería más aceptable, sí, extender el plazo de detención de los sospechosos a más de catorce días antes que admitir la existencia de las cortes secretas. Downing St. sostuvo que el sistema había sido copiado del "modelo inquisitivo" francés para reemplazar el tradicional sistema "adversario" británico, en el que un fiscal y un defensor deben persuadir a un jurado de la inocencia o culpabilidad de una persona. En la nueva versión, el jurado se eliminaría. En estas cortes de prejuzgamiento, los jueces deberían ser primero habilitados por los sistemas de seguridad para poder leer y acceder a información de inteligencia. Al igual que los abogados defensores "especiales" de los imputados, que no podrían ser los mismos en el tribunal que eventualmente los juzgaría, en base al dossier que hicieron con pruebas inaccesibles en esa precorte para casos de terrorismo. "Nosotros estamos examinando un nuevo procedimiento en la corte, que permitiría un proceso previo al juicio", dijo el primer ministro Tony Blair antes de partir de vacaciones, en su última conferencia en Downing St. En esta propuesta, el juez "especial" tendrá la responsabilidad de ensamblar un caso justo y defendible para el sospechoso. El magistrado tendrá acceso al material sensible y no sensible, incluido el de inteligencia y el obtenido por escuchas telefónicas. Este nuevo sistema trata de evitar que estas conversaciones grabadas puedan ser escuchadas en un tribunal abierto en la corte "porque dañan potenciales fuentes de inteligencia y los sospechosos conocen después las técnicas de investigación". "No es una cuestión de juicios secretos, sino de juicios sin jurado y no se habla de ninguna clase de internamiento", explicó el Lord Chancellor, lord Falconer, la medida que el Gobierno pretende imponer. El modelo se basaría en los pre-juicios que celebra el tribunal de apelaciones de Inmigraciones Especiales en Gran Bretaña. En ellos, los "clientes" son representados por abogados "especiales", con acceso a la evidencia, pero que no pueden revelar a sus clientes y mantienen en secreto los cargos contra ellos. Un serio problema para estos pre-juicios es que pueden violar la Convención Europea de Derechos Humanos, que Gran Bretaña firmó durante el Gobierno de Tony Blair. "Estas prácticas inquisitivas violan el proceso legal inglés", advirtió el analista John Silverman en la BBC. El vocero conservador Edward Garnier llamó al Gobierno "a calmarse y pensar más estas cosas, con consultas entre partidos". Roger Smith, director del grupo defensor de los derechos civiles Justice, aseguró que "es correcto que haya una revisión judicial si la Policía va a tener nuevos poderes para detener a sospechosos por más de catorce días". Pero expresó seria preocupación por la idea de cortes secretas. La directora de Liberty, Shami Chakrabarti, criticó el plan porque "se levantan todas las salvaguardas". John Denham, un ex ministro del Interior laborista, dijo que el Gobierno "está reflotando ideas a medio cocinar" para resistir la presión de la prensa sobre acciones concretas en contra del terror. "En los últimos días realmente se tiene la sensación de que el Gobierno está en un verdadero estado de nervios sobre todo. Tiene falta de confianza en su propia estrategia: pienso que deben recuperar rápidamente el control. Deben terminar con eso de dejar flotando ideas a medio cocinar para buscar un verdadero consenso entre los partidos sobre las serias medidas que deben adoptarse", recomendó. Enlace relacionado: Instrumentos de Derechos Humanos (Universidad de Zaragoza) |