Amnistía Internacional - 22 de septiembre de 2005
Estados Unidos: maltrato y abuso policial generalizado
de lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero en todo el territorio nacional
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Un nuevo estudio de Amnistía Internacional (AI) concluye que las lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero de la comunidad negra y el sector de los jóvenes son los que tienen más probabilidades de sufrir ese trato. La organización pide a la policía que mejore su formación y rendición de cuentas. El maltrato y abuso de lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero por parte de la policía es una práctica generalizada en todo el país y prácticamente pasa inadvertida debido a la escasez de denuncias y a políticas y procedimientos poco claros, defectuosamente aplicados o inexistentes. "En todo el país, lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero soportan las injusticias de la discriminación, la incitación a cometer delito y los insultos, así como palizas brutales y agresiones sexuales, a manos de las mismas personas que tienen la obligación de protegerlos: la policía -ha manifestado William F. Schulz, director ejecutivo de la Sección Estadounidense de AI (AIUSA)-. Algunas personas, incluidas personas transgénero, negros y jóvenes, sufren este trato de manera desproporcionada, principalmente cuando, a causa de la pobreza, quedan expuestos a la falta de hogar y la explotación, y tienen menos posibilidades de atraer la atención de la opinión pública o suscitar la inspección de los organismos oficiales. Es un panorama lamentable que la policía utilice indebidamente sus facultades para causar sufrimiento en lugar de prevenirlo." En el extenso informe publicado por AI, con el título Stonewalled: police abuse and misconduct against lesbian, gay, bisexual and transgender people in the United States (también disponible en PDF de 0,99 MB), la organización se centra en cuatro grandes ciudades (Chicago, Los Angeles, Nueva York y San Antonio), hace una encuesta sobre los cincuenta departamentos de policía más importantes del país, así como Washington, D.C., respecto a políticas y prácticas relativas a lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero, e incluye información obtenida a partir de varios cientos de entrevistas y declaraciones testimoniales. Las conclusiones de la organización indican de manera inequívoca que existe un patrón reforzado de conducta indebida y abusiva de la policía contra los individuos transgénero y todas las lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero de la comunidad negra, los jóvenes, los inmigrantes, las personas sin hogar y los trabajadores sexuales. En ocasiones, la mera suposición de que alguien es gay o lesbiana da pie a insultos o agresiones físicas. El maltrato y los abusos documentados en el informe incluyen la aplicación selectiva y discriminatoria de leyes y normas contra las lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero, incluidos los códigos sobre moralidad y "calidad de vida"; el uso de "perfiles", especialmente aplicados a mujeres transgénero que ejercen el sexo como profesión; los insultos; los tocamientos inapropiados y los registros corporales; la desprotección de lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero en los calabozos; la respuesta insuficiente o nula a las llamadas por delitos basados en el odio o abusos en el ámbito familiar; el acoso y el abuso sexual, incluidas violaciones; y las agresiones que, en ocasiones, constituyen tortura y malos tratos. Estos son algunos ejemplos:
Aunque es imposible obtener datos estadísticos precisos, el estudio de AI demuestra que las personas transgénero, especialmente si son mujeres o menores, sufren de manera desproporcionada. Según informes, un gran porcentaje de las personas transgénero carecen de empleo o tienen uno indigno, por lo que este sector de población está más expuesto a quedarse sin hogar o a situaciones propicias al escrutinio y el abuso policial. A pesar de ello, el 72 por ciento de los departamentos de policía que respondieron a la encuesta de AI manifestaron que no tenían una política concreta sobre la forma de tratar a las personas transgénero. AI acogió con agrado las iniciativas de varios departamentos de policía para mejorar sus prácticas. La comisaría de West Hollywood, del Departamento del Sheriff de Los Ángeles, cuenta con una Comisión de Expertos sobre Gays y Lesbianas que está abierta al público y permite que la policía esté en permanente contacto con asuntos relativos a esta comunidad. La ciudad de West Hollywood también estableció un Grupo Especial sobre Personas Transgénero que se ocupa de cuestiones relativas a la actuación policial. En Washington, D.C., la Unidad de Enlace sobre Gays y Lesbianas está formada por cuatro agentes con dedicación exclusiva y diez voluntarios, y el jefe de la unidad, el sargento Brett Parson, informa directamente al jefe de policía. Esta unidad participa también en iniciativas de formación dentro del departamento de policía. No obstante, el informe de AI demuestra que, pese a iniciativas como éstas, los departamentos de policía de todo el país tienen que hacer más esfuerzos para proteger a lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero, y esto se refleja en las respuestas a la encuesta realizada por la organización sobre políticas y prácticas policiales respecto a lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero. De los veintinueve departamentos que respondieron a la encuesta, sólo el 31 por ciento da instrucciones a sus oficiales sobre cómo registrar a una persona transgénero; dos tercios (66 por ciento) de los departamentos informaron de que imparten formación sobre delitos basados en el odio contra lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero; y, aunque la mayoría de los departamentos forman a sus agentes en relación con la agresión sexual (86 por ciento), alrededor de la mitad (52 por ciento) no incluyen cuestiones específicamente relacionadas con lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero. "Se contratan agentes de policía para proteger y servir a todos los miembros de la comunidad, no sólo a quienes consideran merecedores de sus servicios" afirma Michael Heflin, director del programa OUTfront de AIUSA, centrado en los Derechos Humanos de lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero. "Todo ser humano sin excepción tiene derecho a vivir sin sufrir discriminación y abusos; sin embargo, lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero de todo el país tienen miedo a denunciar delitos basados en el odio u otros abusos a la policía, cuyos agentes resultan en ocasiones ser los propios agresores. Si no podemos contar con que los cuerpos encargados de hacer cumplir la ley den ejemplo, los delitos basados en el odio y la discriminación seguirán prosperando en un país que, en otros aspectos, ha abierto la brecha relativamente en la lucha por los derechos de lesbianas, gays, bisexuales y personas transgénero." Según el Derecho Internacional, todas las personas, con independencia de su orientación sexual o su identidad o expresión de género, tienen derecho al máximo disfrute de sus derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales. Estados Unidos es Estado Parte en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, principal tratado internacional que establece derechos fundamentales como el de no ser sometido a detención y reclusión arbitrarias ni a torturas o tratos crueles, inhumanos o degradantes, así como en la Convención contra la Tortura y la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación Racial. |
Amnistía Internacional - 22 de septiembre de 2005
Kelly McAllister, mujer transgénero
maltratada y violada en la cárcel
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Kelly McAllister, mujer transgénero de raza blanca, se encontraba en su camión aparcado el 16 de agosto de 2002 cuando unos ayudantes del Departamento del Sheriff del condado de Sacramento le ordenaron que saliera del vehículo. Ella se negó, y entonces los agentes, según los informes, la golpearon, la rociaron con pulverizador de pimienta, la sometieron al "amarre del cerdo", la arrastraron boca abajo por el pavimento y finalmente la introdujeron en un vehículo patrulla. Según afirma, los agentes se negaron a atender sus repetidas peticiones de que le permitieran ir al retrete por lo que, mientras aún estaba en el automóvil, se defecó encima. Amnistía Internacional (AI) ha pedido que se prohíba el "amarre del cerdo", en el cual se esposan las muñecas a la espalda y se atan los tobillos con una cinta que los une a las muñecas, ya que puede provocar la muerte por asfixia postural. AI ha pedido también que cese el uso de pulverizadores de pimienta por parte de los cuerpos de policía o que se introduzcan procedimientos de supervisión, directrices estrictas y limitaciones para su uso A Kelly McAllister la acusaron de agredir a la policía y la llevaron a la Cárcel Principal del condado de Sacramento. Según los informes, los ayudantes del sheriff, personal de la cárcel y otros presos la sometieron a un trato humillante y amenazador, que incluía insultos transfóbicos, como llamarla "mari-macho". Según afirma, fue sometida a un registro sin ropa por guardias varones. Tras otro incidente que tuvo lugar el 6 de septiembre, la llevaron de nuevo a la Cárcel Principal del condado de Sacramento, donde permaneció tres días en una celda desnuda y fría situada en el sótano. Cuando se quejó, los guardias, según informes, la amenazaron con desnudarla y ponerla en una silla de inmovilización metálica. Kelly McAllister afirma que fue sometida a más insultos transfóbicos. Más tarde, los guardias la metieron en una celda con un recluso varón que era mucho más alto, pesado y fuerte que ella. Según ha denunciado, este recluso la golpeó repetidamente, la semiestranguló, la mordió y luego la violó. El personal médico del hospital que le trató las lesiones confirmó que había sido agredida sexualmente. Kelly McAllister presentó una denuncia de violación, que el Departamento del Sheriff del Condado de Sacramento investigó. El recluso acusado aceptó declararse culpable de "relaciones sexuales ilegales en prisión" y fue condenado a tres meses de cárcel. Sin embargo, el Departamento del Sheriff no investigó los presuntos abusos cometidos por sus propios ayudantes y por los funcionarios de prisiones. MOTIVOS DE PREOCUPACIÓN DE AMNISTÍA INTERNACIONAL El principio de "diligencia debida" establecido en el Derecho Internacional significa que todo Estado debe tomar medidas adecuadas para:
Al no proteger a Kelly McAllister mientras estaba bajo custodia y ponerla en especial peligro por encerrarla en una celda con un recluso varón, las autoridades son responsables de sus presuntos malos tratos y, en el caso de la violación, también de su tortura. Además, el Departamento del Sheriff del Condado de Sacramento aún no ha llevado a cabo una investigación exhaustiva sobre las denuncias de abuso policial formuladas por Kelly McAllister o sobre los actos de sus agentes que condujeron a la violación. AI siente asimismo preocupación por los presuntos insultos transfóbicos proferidos por los ayudantes del sheriff, que podrían haber transmitido a los demás presos el mensaje erróneo de que se podía abusar impunemente de Kelly McAllister. Según los informes, la Cárcel Principal del Condado de Sacramento ha adoptado recientemente políticas y procedimientos relativos a la detención de personas transgénero. AI siente asimismo preocupación por los métodos de inmovilización crueles y peligrosos presuntamente utilizados durante la detención de Kelly McAllister, y por el uso de pulverizador de pimienta. La policía sólo debe usar la fuerza cuando sea estrictamente necesario y, si lo hace, ese uso debe ser proporcionado. También pueden consultar la versión completa del caso de Kelly McAllister. |