El Mundo - Sábado, 24 de septiembre de 2005
DENUNCIAN TRATOS 'CRUELES E INHUMANOS'
Estados Unidos investiga nuevas acusaciones
sobre abuso de presos en Iraq
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EFE El Ejército de Estados Unidos ha informado del inicio de una investigación sobre el presunto abuso y tortura de prisioneros en Iraq, al mismo tiempo que el grupo Human Rights Watch (HRW) ha divulgado un informe sobre el maltrato de dichos reclusos el año pasado. El portavoz del Ejército, Paul Boyce, aseguró que las autoridades castrenses investigan las declaraciones de un soldado de identidad no revelada que dijo haber sido testigo del maltrato de prisioneros mientras prestaba servicio militar en una base en Iraq. El soldado informó a sus superiores sobre la situación y el caso fue trasladado a una unidad especial para investigaciones criminales. La investigación, según el portavoz, fue iniciada hace aproximadamente dos semanas. El soldado, ahora desplazado en Fort Bragg (Carolina del Norte), puede viajar a Washington para relatar el caso a los congresistas si pide permiso. Acciones violentas y humillantes Mientras tanto, HRW ha difundido en su página web un informe, Leadership Failure: Firsthand Accounts of Torture of Iraqi Detainees by the U.S. Army's 82nd Airborne Division, que detalla las severas palizas a las que fueron sometidos los detenidos bajo custodia de la 82ª División Aerotransportada entre 2003 y 2004. Los detenidos fueron golpeados o torturados en la base Mercury en la localidad iraquí de Faluya, en ocasiones con el permiso o por órdenes de los superiores, según varios soldados entrevistados por HRW. En concreto, dos sargentos y un capitán detallan las palizas de rutina y otros tratos "crueles e inhumanos". En una ocasión, un soldado estadounidense presuntamente golpeó a un detenido con un bate de béisbol hasta romperle una pierna. En otras, los detenidos eran obligados a sostener botellas de dieciocho litros de agua con los brazos extendidos, además de realizar otros actos hasta causarles el desmayo. Los soldados también echaron sustancias químicas en la piel y en los ojos de los detenidos, además de obligarlos a mantener posiciones incómodas, privarlos de sueño y exponerlos a temperaturas extremas de frío y calor, según HRW. "La Administración exigió que los soldados sacasen información de los detenidos sin informarles sobre lo que estaba o no permitido. Y cuando inevitablemente se cometieron abusos, el liderazgo culpó a los soldados en el campo [de batalla] en vez de asumir responsabilidad", señaló Tom Malinowski, director de HRW en Washington. El grupo ha pedido que las autoridades castrenses inicien una "investigación exhaustiva" de los abusos descritos en el nuevo informe y que no se limite a personal de bajo rango, como ha sucedido con otras investigaciones. Entre abril y mayo del año pasado, otro caso de abusos en la cárcel iraquí de Abu Ghraib por parte de militares estadounidenses ya generó una enorme polémica y obligó a la Casa Blanca a pedir disculpas. |