Amnistía Internacional - 11 de octubre de 2005
Emiratos Árabes Unidos:
condenada a flagelación por ser madre soltera
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Según informes, un tribunal islámico del emirato de Ras Al Jaima ha condenado a una trabajadora doméstica a recibir ciento cincuenta latigazos por quedarse embarazada sin estar casada. Según información publicada por un periódico local el 5 de octubre, la mujer recibió la orden de hacerse una prueba de embarazo después de que su patrón (que puede ser la persona para la que trabaja o su agencia de empleo) informara a la policía de que estaba embarazada. Como la prueba resultó positiva, el fiscal remitió el caso al tribunal islámico. De acuerdo con la ley islámica (Shari'a), la flagelación de mujeres embarazadas o que estén amamantando está prohibida. Un funcionario medico designado por el tribunal tiene que confirmar cuándo estará la mujer en condiciones de cumplir la condena, lo cual será después de que dé a luz y de que su hijo o hija sea destetado. INFORMACIÓN COMPLEMENTARIA Los Emiratos Árabes Unidos se convirtieron en Estado Parte en la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW) en octubre de 2004. El Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer explica claramente el párrafo 7 de su observación general de 1992 que el artículo 1 de la Convención, que define la discriminación de las mujeres, incluye la violencia de género, la cual "menoscaba o anula el goce de sus Derechos Humanos y sus libertades fundamentales" incluido el "derecho a no ser sometido a torturas o a tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes". Amnistía Internacional se opone a las leyes que tratan como delito las relaciones sexuales entre adultos mantenidas de mutuo acuerdo y en privado. Tratar el adulterio y la fornicación como delitos es incompatible con las normas internacionales de Derechos Humanos. El Comité de Derechos Humanos de la ONU considera indiscutible que las relaciones sexuales en tales condiciones están comprendidas en el concepto de "privacidad". La existencia de tales "delitos" afecta a las mujeres más que a los hombres. Amnistía Internacional se opone a la pena de muerte y a las condenas judiciales que constituyan tortura o penas crueles, inhumanas o degradantes, independientemente del delito por el que se impongan y de la naturaleza del código jurídico que las sancione. Pueden consultar también la versión completa de esta página. |