La Jornada - Miércoles 19 de octubre de 2005

Proclives a la pena capital, los jurados
en Estados Unidos, señala reporte

Suman 985 los ejecutados desde 1976; raza y género juegan un papel clave. A menudo condenan sin tener evidencia crucial: Centro de Información sobre Pena de Muerte.

AFP

Washington, 18 de octubre. Los jurados estadunidenses de casos que pueden terminar en condena a muerte suelen ser proclives a la pena capital y a menudo no ven evidencia crucial, denunció este martes el Centro de Información sobre la Pena de Muerte (DPIC, por sus siglas en inglés).

"Si bien la mayoría de los estadunidenses nunca integra un jurado sobre la pena capital, todos son afectados por un sistema que no respeta a quienes sí lo hacen y que está deplorablemente falto de justicia", afirma el centro en el informe "Blind Justice: Juries Deciding Life and Death With Only Half the Truth" (PDF de 1,10 MB, "Justicia ciega: jurados que deciden sobre la vida y la muerte con sólo la mitad de la verdad").

El número de ejecuciones en Estados Unidos desde que la Suprema Corte reinstauró la pena de muerte en 1976 se acerca a mil, aunque doce de los Estados del país nunca adoptaron ese castigo.

Desde 2000 se ha revocado la condena a muerte de treinta y siete sentenciados, y en veintitrés casos fue porque se descubrió que en el juicio habían existido "fallas en el suministro de información al jurado", afirmó el informe.

Es por esto que, según el DPIC, los jurados son cada vez más reticentes a emitir una condena a muerte.

En los últimos cinco años "las condenas a muerte se han reducido en más de cincuenta por ciento", y los jurados eligen en cambio condenar a cadena perpetua "debido a lo que han visto y oído sobre fallas en el sistema", agrega.

El informe también detectó tendencias "perturbadoras" en la designación y el tratamiento de miembros del jurado en casos de alto perfil pasibles de concluir con una condena a muerte.

"El color y el género de los miembros del jurado a menudo juega un papel clave", afirma el documento, que cita encuestas recientes según las cuales "muchos más negros y mujeres que hombres blancos se oponen a la pena de muerte", por lo que es más probable que los primeros sean excluidos de los jurados.

También son excluidos los estadunidenses con convicciones religiosas contrarias a quitar una vida.

Como resultado, se conforma un jurado "con más probabilidades de favorecer el punto de vista de la fiscalía", afirma el DPIC, según el cual existen estudios que demuestran que los jurados en casos de pena capital son "más propensos a condenar que otros jurados".

Además, los jurados son a menudo "mantenidos en la ignorancia en relación con información clave sobre el caso, las pruebas son crónicamente retenidas, los sospechosos alternativos ignorados y evidencia forense cuestionable es presentada como si tuviera valor de hecho científico", agrega.

El DPIC concluye que el problema "radica en el intento fallido por convertir un sistema diseñado para determinar claramente la culpabilidad en un sistema que decide sobre la vida y la muerte".

Lo que está en juego en estos casos "alienta la distorsión de la verdad y la eliminación de miembros del jurado que puedan cuestionar el proceso", continúa.

Agrega: "Los costos en términos de los errores, la condena e inclusive la ejecución de inocentes, son excesivamente altos".

Hasta el primero de octubre de este año, los ejecutados en Estados Unidos desde 1976 sumaban novecientos ochenta y cinco. De ellos, cincuenta y ocho por ciento eran blancos y treinta y cuatro por ciento negros.

El Estado con mayor número de ejecuciones es Texas (sur) con trescientas cuarenta y nueve, seguido por Virginia (sureste), con noventa y cuatro.

En los treinta y ocho Estados del país donde se permite la pena de muerte, tres mil ciento cuarenta y cinco personas esperan ser ejecutadas: cuarenta y seis por ciento son blancas, cuarenta y dos por ciento negras y diez por ciento hispanas y de otros grupos.