Amnistía Internacional - 27 de octubre de 2005

Colombia: paramilitares secuestran
y asesinan a Orlando Valencia

El cadáver de Orlando Valencia se encontró el 24 de octubre. Tenía seis disparos en la cabeza. Según los informes, había sido secuestrado por paramilitares respaldados por el ejército el 15 de octubre. Se cree que ahora otras personas pertenecientes a las comunidades afrodescendientes de las cuencas de los ríos Jiguamiandó y Curvaradó corren un peligro aún mayor.

El cadáver se encontró en el río León, en un lugar conocido como Bocas de Zábalo, a treinta minutos en automóvil del municipio de Chirigorodó, departamento de Antioquia. No se le pudo identificar hasta dos días después de su hallazgo, tras analizar las huellas dactilares. Orlando Valencia había recibido varios disparos en la cabeza, y en las muñecas tenía señales de haber estado atado. Según el examen forense del cadáver, los paramilitares que lo secuestraron probablemente lo mataron y arrojaron al río su cadáver varios días antes de que se encontrara el cuerpo.


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Orlando Valencia, que se presenta a las elecciones para ser representante legal de una de las comunidades afrodescendientes del departamento de Chocó, en el noroeste del país, fue secuestrado, según los informes, por paramilitares respaldados por el ejército el 15 de octubre, y desde entonces no se le ha vuelto a ver. Al parecer, el ejército ha amenazado a las comunidades afrodescendientes de la región, y se cree que también ellas corren grave peligro.

El 15 de octubre, Orlando Valencia se dirigía hacia la comunidad de Despensa Media, donde se iban a celebrar elecciones para designar al representante legal de la comunidad de la cuenca del río Curvaradó, un puesto importante cuyas responsabilidades incluyen defender el derecho de las comunidades afrodescendientes a su tierra. Orlando Valencia viajaba junto con nueve personas pertenecientes a la comunidad de la cuenca del río Curvaradó, así como con un miembro de la organización no gubernamental de Derechos Humanos Comisión Intereclesial de Justicia y Paz y con un miembro de una organización no gubernamental internacional que trabaja con las comunidades del Curvaradó.

De camino desde la localidad de Belén de Bajirá, en el departamento del Chocó, hacia la localidad ribereña de Brisas, donde planeaban tomar un barco hacia Despensa Media, su vehículo, según los informes, fue interceptado por la policía. Los agentes ordenaron a Orlando Valencia y los dos miembros de la ONG que entraran en un vehículo policial, y a las otras nueve personas que los siguieran a la comisaría de Belén de Bajirá. Al parecer, los testigos vieron a tres paramilitares armados en la zona donde la policía dio el alto a Orlando Valencia y sus acompañantes.

En la comisaría, los policías, según los informes, acusaron a Orlando de pertenecer al grupo guerrillero Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Antes de las doce y media de la noche los dejaron a todos en libertad, y Orlando Valencia y sus acompañantes se dirigieron a la casa de un conocido en Belén de Bajirá.

Según los informes, Orlando Valencia fue interceptado delante de la casa por dos paramilitares que viajaban en una motocicleta. Al parecer, el miembro de Justicia y Paz trató de intervenir para proteger a Orlando, y los paramilitares lo amenazaron. Luego ordenaron a Orlando que subiera a la motocicleta, diciendo: "vamos o si no lo pelamos aquí", y se marcharon por la carretera que conduce al municipio de Chigorodó, en el vecino departamento de Antioquia. Desde entonces no se ha vuelto a ver a Orlando Valencia. Según los informes, después de secuestrarlo los paramilitares mantuvieron a sus acompañantes bajo vigilancia.

En los últimos años, muchas comunidades afrodescendientes han tratado de conseguir el título de propiedad de las tierras en las que sus comunidades llevan años viviendo. Entre estas comunidades se encuentran las de las cuencas de los ríos Curvaradó y Jiguamiandó.

Pese a obtener los títulos de propiedad, las comunidades de Curvaradó y Jiguamiandó han sufrido repetidas amenazas de muerte de los paramilitares y las fuerzas de seguridad. Los paramilitares han intentado obligar a las comunidades afrodescendientes a cultivar plantaciones de palmera africana -un cultivo comercial que se utiliza en productos que van del aceite para cocinar al jabón- y, según los informes, han ocupado parte de sus tierras.

Orlando Valencia había denunciado públicamente la existencia de plantaciones de palmera africana y la presencia de paramilitares acompañados por miembros de las fuerzas de seguridad en la cuenca del río Curvaradó.

Las fuerzas de guerrilla, según los informes, también han amenazado a las comunidades afrodescendientes de Chocó y han matado a personas pertenecientes a ellas a las que acusan de aliarse con sus enemigos.

Según los informes, soldados de la XVII Brigada del ejército han advertido a las comunidades de la cuenca del río Jiguamiandó de que estén preparadas para un asalto paramilitar.

El 10 de octubre, según indican los informes, unos soldados saquearon varias casas de la comunidad de Nueva Esperanza, y amenazaron a los habitantes diciendo: "en tres días vienen los que van a cortar cabezas". El ejército ha realizado amenazas similares en otros lugares del país para advertir de posibles incursiones paramilitares.

A finales de septiembre, unidades del ejército destruyeron, según los informes, varias casas en otra comunidad de la cuenca del río Jiguamiandó: Bella Flor Remacho.

El 15 de marzo de 2005, tras tener noticia de las repetidas amenazas de muerte de los paramilitares que actúan con el respaldo de la XVII Brigada, la Corte Interamericana de Derechos Humanos, perteneciente a la Organización de los Estados Americanos, emitió una resolución en la que pedía a las autoridades colombianas que garantizaran la seguridad de las comunidades del Curvaradó y el Jiguamiandó.