Amnistía Internacional - 25 de noviembre de 2005

Estados Unidos: ejecución inminente
de Wesley Eugene Baker

Está previsto que Wesley Eugene Baker sea ejecutado en Maryland durante la semana que comienza el 5 de diciembre de 2005, por el asesinato, cometido en 1991, de una mujer blanca, Jane Frances Tyson.

Jane Tyson recibió un disparo a quemarropa en la cabeza el 6 de junio de 1991, cuando entraba en su automóvil en un centro comercial. Un transeúnte persiguió a un vehículo que se alejaba de allí a toda velocidad, anotó su matrícula y llamó a la policía.

El conductor, Gregory Lawrence, y el pasajero, Wesley Baker, fueron detenidos tras una persecución. En Maryland sólo se puede condenar a muerte al autor material de un crimen. Wesley Baker fue acusado de ser el autor de los disparos. Fue condenado a muerte el 30 de octubre de 1992. Gregory Lawrence fue condenado a cadena perpetua.

Han surgido dudas respecto a si Wesley Baker fue realmente el autor material. El nieto de la víctima, de seis años de edad, que estaba presente en el ataque, indicó que el hombre que disparó a su abuela corrió hacia el lado del conductor del vehículo que luego se dio a la fuga. El hombre que persiguió al vehículo identificó a Wesley Baker como la persona que viajaba en el asiento del pasajero.

Se encontró sangre de Jane Tyson en Baker, pero la ropa de Lawrence no se analizó.

Había huellas dactilares de la mano derecha de Baker en el automóvil de Jane Tyson. Sin embargo, como observó la Corte de Apelaciones del Cuarto circuito en el año 2000, "cabe preguntarse cómo pudo Baker [que era diestro] sostener el arma contra la cabeza de Tyson y dejar sus huellas dactilares [en el automóvil], especialmente teniendo en cuenta que el incidente duró sólo unos segundos".

Después del juicio de Baker se supo que Gregory Lawrence tenía antecedentes de robo a mano armada, incluido el secuestro de un automóvil en el que había sujetado un arma contra la cabeza de la víctima.

Al rechazar la apelación de Baker en julio de 2000, la Corte de Apelaciones del Cuarto Circuito admitió que "las pruebas de que Baker disparó a Tyson no eran concluyentes".

Las Salvaguardias de las Naciones Unidas para Garantizar la Protección de los Derechos de los Condenados a la Pena de Muerte establecen que "sólo se podrá imponer la pena capital cuando la culpabilidad del acusado se base en pruebas claras y convincentes, sin que quepa la posibilidad de una explicación diferente de los hechos".

INFORMACIÓN COMPLEMENTARIA

En los últimos años, el sistema de aplicación de la pena capital de Maryland ha sido objeto de examen y de preocupación.

En 1996, el entonces gobernador, Parris Glendening, designó un Grupo Especial sobre la Imposición Justa de la Pena Capital encargado de examinar si realmente era justo el sistema de aplicación de la pena de muerte del Estado. Este Grupo Especial concluyó que en Maryland "el elevado porcentaje de presos de raza negra condenados a muerte y el bajo porcentaje de condenados a muerte cuya víctima era de raza negra siguen siendo motivo de preocupación".

Tras esta conclusión, el gobernador Glendening encargó a la Universidad de Maryland un estudio sobre el sistema de aplicación de la pena capital en el Estado. El informe de este estudio se hizo público en enero de 2003. Con el título de "An Empirical Analysis of Maryland's Death Sentencing System With Respect to the Influence of Race and Legal Jurisdiction" (PDF de 1,42 MB), y elaborado, entre otros, por el profesor Raymond Paternoster de la Universidad de Maryland, el estudio examinó todos los asesinatos de primer y segundo grado cometidos en el Estado desde septiembre de 1978 hasta diciembre de 1999: un total de aproximadamente seis mil casos. Se trata del estudio más exhaustivo llevado a cabo sobre el impacto de la raza y la geografía en la pena de muerte en Maryland.

El gobernador Glendening también dictó una suspensión de las ejecuciones en mayo de 2002 -justo unos días antes de la fecha en que Wesley Baker debía ser ejecutado-, en espera de los resultados del estudio.

El estudio de la Universidad de Maryland concluyó que, incluso cuando se tienen en cuenta otros factores, las personas que matan a víctimas blancas tienen unas probabilidades "notablemente" superiores de ser condenadas a muerte que las que matan a víctimas de otras razas. También concluyó que las fiscalías de los distintos condados del Estado "muestran variaciones considerables" en sus peticiones de pena de muerte. Por lo tanto, respecto a si un asesinato específico "susceptible de pena de muerte" se procesará como delito punible con la pena capital, "está claro que la jurisdicción en la que se comete el homicidio importa, y mucho".

Wesley Baker fue procesado en el condado de Baltimore, que en un destacado estudio sobre la pena de muerte en Estados Unidos llevado a cabo por la Facultad de Derecho de Columbia en 2002 aparece citado como uno de los condados de todo Estados Unidos que cuentan con un índice más elevado de errores en casos de pena capital.

Además, el condado de Baltimore ha sido responsable de tres de cada cuatro ejecuciones llevadas a cabo en Maryland desde 1978, fecha en la que entró en vigor la actual legislación sobre pena de muerte.

Al ocupar su cargo en 2003, el gobernador Robert Ehrlich levantó la suspensión de las ejecuciones en el Estado, diciendo que revisaría cada orden de ejecución caso por caso.

Amnistía Internacional no pretende disculpar a quienes cometen delitos violentos. No obstante, considera que la pena de muerte es inadecuada en todos los casos. Se trata de una pena que constituye una afrenta a la dignidad humana, y que forma parte de la cultura de la violencia, en lugar de ser una solución a ella.

No se ha demostrado que tenga un efecto disuasorio contra la delincuencia más eficaz que otras penas; niega la posibilidad de la rehabilitación y la reconciliación, entraña el peligro de cometer un error irreversible y de que se aplique de forma incoherente y discriminatoria, y consume recursos que podrían utilizarse para luchar contra la delincuencia violenta y ayudar a las personas afectadas por ella.

Además, el sistema de aplicación de la pena capital en Estados Unidos se caracteriza por la arbitrariedad, la discriminación y los errores.


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