Amnistía Internacional - 2 de diciembre de 2005
Estados Unidos: preocupante estado de salud
de presos de Guantánamo en huelga de hambre
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Se sabe que varios detenidos que se han unido a la huelga de hambre en el centro de detención de Guantánamo están gravemente enfermos a consecuencia de dicha huelga y de los métodos de alimentación forzada que se están utilizando. Fawzi al-Odah, detenido kuwaití, se unió a la huelga el 8 de agosto. Su abogado lo visitó por última vez a mediados de noviembre, y encontró que había seguido perdiendo peso de forma alarmante, pese a que las autoridades habían estado alimentándolo por la fuerza desde principios de septiembre. El abogado obtuvo los historiales médicos pertinentes y consultó con médicos, quienes le dijeron que Fawzi al-Odah corría peligro inminente de muerte o, al menos, de sufrir daños orgánicos permanentes. El propio detenido ha descrito el método utilizado para alimentarlo a la fuerza: "Los enfermeros me metieron un tubo por la nariz de forma tan rápida que empecé a ahogarme, a sangrar por la nariz y a escupir sangre. No usaron anestésico". Fawzi al-Odah ya había pedido anteriormente a su abogado que presentara los documentos judiciales necesarios para que le retiraran la sonda de alimentos, "desesperado" por su encarcelamiento sin cargos. Sus abogados le dijeron que no presentarían los documentos sin el consentimiento de su familia y sin consultar nuevamente con médicos independientes. El padre de Fawzi al-Odah se negó a dar su consentimiento, diciendo, según los informes: "Nos negamos de plano [...] Fawzi no habría tomado una decisión así a menos que hubiera perdido toda la esperanza y parte de su capacidad de razonamiento". Por su parte, los abogados de Juma al-Dossari, ciudadano bahreiní, han descrito su reunión más reciente con él, el 12 de noviembre: "El Sr. Dossari parecía muy frágil, probablemente a causa de sus múltiples intentos de suicidio y del hecho de que actualmente está participando en una huelga de hambre. De hecho, la salud física del Sr. Al Dossari estaba tan debilitada que, por primera vez desde que lo conozco, permaneció en una silla de ruedas toda la visita [...] Además, el Sr. Al Dossari, en ocasiones, parecía sufrir una parálisis facial". Dos días después de esta reunión, Juma al-Dossari trató de suicidarse. Durante el tiempo que ha permanecido detenido en Guantánamo ha tratado de suicidarse en varias ocasiones: el 15 de octubre trató de ahorcarse tras entrar en el lavabo durante una entrevista con su abogado. Expertos en medicina han advertido que, si Juma al-Dossari continúa sometido a sus actuales condiciones de reclusión, su estado mental "probablemente se seguirá deteriorando y habrá una gran probabilidad de que vuelva a intentar causarse daño físico". En una declaración escrita dirigida a su abogado y recientemente desclasificada por las autoridades estadounidenses, el ciudadano saudí Shaker Aamer, residente en Reino Unido desde 1996, explicó cómo había suspendido su huelga de hambre durante el Ramadán pero la había reanudado el 4 de noviembre. Escribió: "Quiero hacer esto fácil para todo el mundo. No quiero alimentación, ni tubos por la fuerza, ni 'ayuda', ni 'alimentación asistida intensiva'. Es mi derecho legal". También escribió sobre sus problemas de salud: "Aquí muero todos los días, mental y físicamente [...] Tengo muchos problemas por este agua amarilla repugnante [...] Tengo problemas pulmonares por los químicos con que rocían el suelo [...] Ya tengo artritis a los cuarenta años porque duermo en una cama de acero, y utilizan un aire acondicionado helado como parte del proceso de interrogatorio. Tengo los ojos destrozados por las luces fluorescentes encendidas las veinticuatro horas del día. Tengo zumbidos en los oídos por el ruido constante [...] Tengo úlceras y un estreñimiento casi permanente por la comida. Me han vuelto paranoico, así que no confío en nadie [...] Pesaba más de ciento trece kilos, y ahora, con la huelga de hambre, me he quedado en sesenta". Sami al-Hajj, empleado de Al Yazira recluido en el Campo V de Guantánamo, desde donde ve perfectamente el hospital donde se está tratando a algunos de los detenidos en huelga de hambre, ha dicho a su abogado que le preocupa especialmente la salud del ciudadano yemení Abu-Bakr al-Shammari, de quien dice que pesa apenas treinta kilos y se encuentra en estado crítico. Pueden consultar también la versión completa de esta página. |