El País - Lunes, 12 de diciembre de 2005

Estados Unidos calcula que treinta mil civiles
han muerto desde el inicio de la guerra en Iraq

La cifra coincide con la aportada por la ONG Iraq Body Count

Estados Unidos cifra en treinta mil el número de civiles muertos en acciones de combate o terrorismo en Iraq desde el inicio de la guerra, marcado por la invasión norteamericana en marzo de 2003. La cifra la ha apuntado el presidente norteamericano, George W. Bush, durante su tercer discurso sobre la estrategia que su país está llevando a cabo en Iraq en el curso de un mes, y a tres días de las elecciones parlamentarias.

Coincide con la de la ONG Iraq Body Count, que estima las bajas civiles entre 27 383 y 30 892. En el conflicto han perdido la vida además "unos dos mil ciento cuarenta militares estadounidenses", según Bush, y otros quince mil han resultado heridos, según cifras del Pentágono.

"Volvería a tomar la misma decisión"

Iraq Body Count es en realidad una base de datos de las víctimas del conflicto. Su página de Internet está presidida por una frase que atribuyen al general Tommy Franks: "Nosotros no nos encargamos de contar la cifra de muertos". Así que ellos sí lo hicieron.

Y sus cuentas coinciden con las del Gobierno estadounidense, que ahora ha decidido que sí vale la pena poner negro sobre blanco cuánta gente ha muerto a consecuencia de la invasión del país. En cualquier caso, Bush ha sido franco: "Volvería a tomar la misma decisión. Derrocar a Sadam Husein hace del mundo un lugar mejor y de Estados Unidos un país más seguro".

Iraq Body Count basa su cifra en las informaciones periodísticas. Calcula que durante las pocas semanas que duró la guerra perdieron la vida 7 350 civiles. El resto han muerto en la posguerra, en atentados de la insurgencia y en acciones militares del Ejército estadounidense y de la policía y los militares iraquíes. No se cuentan, eso sí, las otras víctimas del cambio: aquellas que han perdido la vida por el colapso de la red sanitaria, por epidemias, etcétera. La revista médica británica The Lancet calculaba hace ya muchos meses que, sumando estos casos, la cifra superaría los cien mil.

"Más sacrificio, más tiempo"

Iraq es "el frente central de la guerra contra el terrorismo", y Bush no tiene en mente a corto plazo (o al menos no lo ha desvelado) levantar el pie porque la insurgencia "cree que si controla el país podrá derrocar todos los Gobiernos moderados en la zona para establecer un imperio islamista radical que se extienda desde Indonesia hasta España". Así se expresaba el presidente norteamericano hace unos días, cuando en otro discurso en Washington pidió "más sacrificio, más tiempo y más determinación" para la batalla.

Hacía frente Bush a las críticas después de que la cifra de soldados muertos superara los dos millares desde el 19 de marzo de 2003, cuando comenzó la guerra. Desde hace meses cobran fuerza las voces que piden que se inicie ya la retirada gradual de Iraq, algo de lo que Bush no quiere ni oír hablar en público. Y eso que la marcha del conflicto (junto con otros asuntos de índole nacional) le ha colocado en su punto más bajo de popularidad entre sus conciudadanos.

"Una de las peores tiranías" de la Historia

Hoy Bush ha vuelto a insistir el curso de un discurso en Filadelfia en que, pese a los reveses, que los hay y reconoce que los hay, se está llevando a cabo un esfuerzo colosal para crear una democracia en Iraq; los progresos en ese sentido marcarán "un punto de inflexión" en la extensión de la democracia en Oriente Próximo. El próximo jueves los iraquíes deciden su Asamblea en las primeras elecciones parlamentarias libres desde el derrocamiento del ex presidente Sadam Husein.

"Ninguna nación en la Historia ha atravesado la transición para convertirse en una sociedad libre sin hacer frente a retos, reveses y salidas falsas", ha dicho Bush. "Se trata de una transformación notable para un país que no tiene virtualmente ninguna experiencia en lo que a democracia se refiere, y que lucha para superar el legado de una de las peores tiranías que el mundo ha conocido", ha añadido.

El Mundo, 12 - XII - 2005

CAMPAÑA PARA DEFENDER SU ESTRATEGIA EN IRAQ

Bush reconoce que unos treinta mil civiles iraquíes
han muerto desde el inicio de la guerra

Insiste en que Estados Unidos permanecerá en Iraq hasta la "victoria completa"

El presidente estadounidense, George W. Bush, ha reconocido que alrededor de treinta mil civiles iraquíes han muerto en ese país desde el inicio de la invasión liderada por Estados Unidos en marzo de 2003.

Bush mencionó por primera vez en un discurso el número de bajas iraquíes, a las que hay que sumar los alrededor de dos mil ciento cuarenta soldados estadounidenses que también han perdido la vida en la contienda.

Bush, además, defendió su estrategia en Iraq y comparó la situación en este país árabe con la que afrontaron los fundadores de Estados Unidos hace dos siglos.

"Ninguna nación hizo una transición a la democracia sin afrontar reveses y retos importantes y difíciles", ha dicho el presidente estadounidense.

"El año 2005 será recordado como un momento crucial en la Historia de Iraq, en la Historia de Oriente Medio y en la Historia de la democracia", añadió Bush.

El presidente explicó que había elegido Filadelfia para hablar del proceso democrático en Iraq porque fue la ciudad en la que nació y se firmó la Constitución estadounidense el 17 de septiembre de 1787.

Su objetivo ahora es ayudar al pueblo iraquí a construir su propia democracia porque así, añadió, "ganaremos un aliado en la guerra contra el terror".

En su intervención, que tiene lugar tres días antes de las elecciones generales en Iraq, alegó que los comicios demuestran el interés de los iraquíes por gobernarse a sí mismos, como hicieron los participantes en la convención constitucional de Filadelfia en 1787.

Campaña para explicar su estrategia y para subir su popularidad

La alocución de Bush es la tercera de una serie para defender lo que ha definido como su "estrategia para la victoria" en la guerra en Iraq, que concluirá el miércoles con un último discurso en Washington.

Los dos anteriores se centraron en una visión general sobre la situación en Iraq, en la que el presidente expuso su "estrategia para la victoria", y en la marcha de la economía en el país árabe.

Bush comenzó su campaña para defender su estrategia en la guerra en Iraq ante un descenso de su popularidad entre los estadounidenses, que ha llevado al legislador demócrata John Murtha a pedir la retirada de las tropas estadounidenses de Iraq.

La campaña parece dar resultados y las últimas encuestas indican una recuperación de la popularidad del presidente, que tras encontrarse entre el treinta y cinco y el treinta y siete por ciento -el nivel más bajo de su mandato- vuelve a subir por encima del cuarenta por ciento.

Bush aprovechó la ocasión para reiterar que Estados Unidos seguirá en Iraq hasta lograr una "victoria completa" contra los terroristas, tras lo cual "nuestras tropas volverán a casa con el honor que se merecen".

¿Treinta mil muertos o cien mil?

Distintas voces de expertos, asociaciones y ONG han denunciado que ni Estados Unidos ni Reino Unido están llevando a cabo un recuento serio de víctimas. Entre otras cosas critican que se 'olvidan' de contar las tasas de mortalidad de los primeros doce meses de la invasión y que no se tienen en cuenta las muertes no violentas que se han producido a consecuencia de los efectos de la guerra sobre las infraestructuras o el sistema sanitario del país.

En noviembre de 2004, la revista The Lancet publicó un duro documento que advertía que cien mil iraquíes habían muerto desde el inicio de la invasión.

El número de víctimas dado por Bush coincide con el recuento que lleva a cabo el proyecto Iraq Body Count, una base de datos "pública, independiente y amplia, de civiles muertos en Iraq como resultado directo de acciones militares llevadas a cabo por Estados Unidos y sus aliados".

"No nos dedicamos a contar las víctimas", había dicho el general Tommy Franks, Mando Central de Estados Unidos. Sin embargo, ahora no ha quedado más remedio.