Amnistía Internacional - 14 de diciembre de 2005

Estados Unidos: el juicio contra Ahmed Abu Ali,
viciado por la exclusión de pruebas sobre su tortura en Arabia Saudí

En un informe publicado ayer, Amnistía Internacional llega a la conclusión de que el juicio contra el ciudadano estadounidense Ahmed Abu Ali se vio viciado por la no admisión como prueba de datos sobre la práctica de la tortura en Arabia Saudí.

De acuerdo con los documentos del juicio, así como con la observación de las actuaciones por Amnistía Internacional, no se presentó al jurado la información que respaldaba las afirmaciones de Ahmed Abu Ali según las cuales la confesión que había formulado y se había filmado en vídeo, y en la que la fiscalía se basó casi por completo, había sido obtenida en Arabia Saudí mediante torturas.

Ahmed Abu Ali dice que fue sometido a azotes y palizas por personal del servicio de Investigaciones Generales del Ministerio del Interior (al-Mabahith al-'Amma), que lo obligó a "confesar" mientras estaba preso en Arabia Saudí, hecho del que, al parecer, estaban enteradas las autoridades estadounidenses.

"Es un motivo de grave preocupación que el juicio de Ahmed Abu Ali pueda sentar precedentes en los tribunales de justicia de Estados Unidos en el sentido de que las declaraciones obtenidas mediante tortura y malos tratos pueden aceptarse como pruebas de cargo", ha dicho Susan Lee, directora del Programa Regional para América de Amnistía Internacional.

Durante el juicio se hizo uso de una serie de declaraciones generales formuladas por autoridades saudíes con el objeto de socavar las alegaciones de Ahmed Abu Ali, y su equipo letrado no fue autorizado a presentar ninguna prueba relativa al historial de Arabia Saudí en materia de tortura ni a la trayectoria del al-Mabahith al-'Amma.

"El principio de la igualdad de condiciones ante los tribunales es un principio fundamental de las normas de imparcialidad procesal. La aparente ausencia del disfrute de este derecho básico en el juicio de Ahmed Abu Ali, especialmente en cuanto que dicha ausencia debilita considerablemente la capacidad de la persona acusada de probar que su confesión fue obtenida mediante tortura, ha puesto en tela de juicio la imparcialidad de este proceso", dice la Sra. Lee.

El juez Gerald Bruce Lee resolvió que sólo se admitirían como pruebas los datos relacionados directamente con el interrogatorio de Ahmed Abu Ali, denegando así a la defensa la oportunidad de presentar pruebas contextuales pertinentes. Durante la fase sumarial, el juez Lee había decidido que el Gobierno estadounidense había demostrado, con "predominio de pruebas", que la confesión formulada por Ahmed Abu Ali en Arabia Saudí habían sido "voluntaria", y que sus declaraciones autoincriminatorias podían admitirse como prueba en el juicio.

Durante la fase plenaria del juicio, el juez también se negó a examinar los testimonios de dos ciudadanos británicos recluidos en la prisión de Al Hair junto con Ahmed Abu Ali, quienes dijeron que los habían torturado para que se confesaran culpables de delitos relacionados con el terrorismo.

Uno de ellos, William Sampson, describió en detalle a Amnistía Internacional el uso de la tortura y de técnicas de tortura similares a las que Ahmed Abu Ali refirió que le habían infligido en Arabia Saudí.

En el apartado dedicado a Arabia Saudí de su Informe Anual por Países sobre Prácticas de Derechos Humanos, el Departamento de Estado de Estados Unidos observa:

"Los funcionarios del Ministerio del Interior fueron responsables de la mayoría de los incidentes de abusos contra los presos, incluidos palizas, azotes y privación del sueño. Además, hubo denuncias sobre palizas con palos y suspensión de la víctima de barras mediante esposas. Se alegó que estas prácticas se utilizaban para obtener confesiones de los presos."

La decisión de no admitir pruebas relativas a la administración de torturas en Arabia Saudí o testimonios de sobrevivientes de la tortura en ese país, pese a que las conclusiones del propio Departamento de Estado concordaban con las alegaciones concretas formuladas por Ahmed Abu Ali, es sin duda cuestionable. Se dejó que el jurado se formara una opinión sobre las denuncias de tortura sin disponer de información pericial contextual.

No se autorizó a la defensa a presentar pruebas y declaraciones generales sobre las prácticas de tortura en Arabia Saudí, pero sí se admitieron como prueba declaraciones generales de funcionarios saudíes. El jurado escuchó, por ejemplo, declaraciones de funcionarios conocidos sólo como "general" y "capitán", que afirmaron que el al-Mabahith al-'Amma en especial y Arabia Saudí en general prohíben la tortura y no la practican.

Información complementaria

El 22 de noviembre, Ahmed Abu Ali fue declarado culpable de nueve cargos de conspiración para cometer actos de terrorismo, incluido el cargo de conspirar con agentes de Al Qaeda para asesinar al presidente Bush.

Amnistía Internacional asistió como observadora al juicio de Ahmed Abu Ali, que tuvo lugar en el Estado de Virginia (Estados Unidos) del 7 al 10 de noviembre de 2005.