El País - Viernes, 30 de diciembre de 2005

Mueren veinte refugiados sudaneses
en un enfrentamiento con la policía de El Cairo

Más de veinte personas de origen sudanés han muerto la pasada madrugada en un enfrentamiento entre las fuerzas de seguridad egipcias y centenares de refugiados acampados desde hace tres meses en una plaza del centro de El Cairo. Las últimas cifras, conocidas esta tarde, doblan el número de víctimas mortales de las que se había informado en un principio.

Las autoridades egipcias han explicado que el nuevo balance se debe a que al menos diez de los heridos han fallecido en las últimas horas en los hospitales a los que habían sido trasladados después del enfrentamiento, ocurrido en la céntrica plaza de Mustafa Mahmud del barrio de Mohandesin.

El choque, en el que unas cincuenta personas resultaron heridas, entre ellas veintitrés policías, se produjo en el transcurso de la evacuación de los sudaneses a un campamento en otra zona de la capital. Todo comenzó poco antes de la medianoche ayer, cuando miles de agentes de las fuerzas de seguridad rodearon el parque y lo acordonaron.

A primeras horas de la mañana, los sudaneses comenzaron a desmantelar el campamento, mientras que varios autobuses esperaban en las cercanías para llevárselos. Sin embargo, muchos se negaron a irse incluso después de que el campamento fuera desmantelado.

La policía usó cañones de agua, lo que desencadenó la protesta y los enfrentamientos. Esta medida de fuerza ha llegado después de que fracasaran las negociaciones entre las autoridades y los representantes de los refugiados, que exigen ser trasladados a países occidentales como Canadá o Estados Unidos. Las autoridades afirman que la evacuación de estas personas, en su mayoría originarios del sur de Sudán, responde a una petición del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), cuya sede está en el mismo barrio.

Víctimas de una "estampida"

En este sentido, el Ministerio de Interior egipcio ha emitido un comunicado en el que explica que "se intentó convencerles de que se dispersaran, pero fue en vano". La nota agrega que "los cabecillas de los inmigrantes optaron por incitar y atacar a la policía". Los choques desencadenaron "una estampida, en la que treinta inmigrantes resultaron heridos, en su mayoría personas mayores y niños", según el comunicado.

La crisis se remonta a enero pasado, cuando la oficina de ACNUR en El Cairo decidió cerrar la mayoría de los expedientes y trabajar sólo con los casos urgentes.

A finales de septiembre, un grupo de manifestantes entregó un documento con diecisiete demandas, entre ellas la reapertura del expediente de veinte mil personas que pedían asilo, y emprendió la sentada frente al cuartel general de ACNUR en Mohandesin.

La presión de los acampados obligó a la agencia a interrumpir definitivamente todos los trámites para la concesión del estatuto de refugiado a los ciudadanos sudaneses. Antes de los enfrentamientos de hoy, al menos tres refugiados habían muerto, incluido un niño de cuatro años que falleció por neumonía este mes. En ocasiones, los sudaneses llegan a ser dos mil en este parque, no mayor de una pista de tenis.

Las autoridades llevaban un tiempo advirtiendo a los inmigrantes de que el campamento no podía mantenerse de forma indefinida. ACNUR anunció la semana pasada que había llegado a un acuerdo con algunos de los cabecillas de la protesta, al tiempo que prometió escuchar los casos de los inmigrantes y les ofreció una ayuda de setecientos dólares para alojamiento en Egipto. Sin embargo, la mayoría de los inmigrantes rechazaron el trato, ya que lo que querían era alojamiento fuera de Egipto.

Tras conocer la muerte de los inmigrantes, el presidente de ACNUR, Antonio Guterres, se ha declarado "profundamente impactado y entristecido" por estos acontecimientos "trágicos" y ha subrayado que "nada justifica una terrible tragedia como ésta y una pérdida de vidas humanas".