El Mundo, 30 - I - 2006

UN MILLÓN DE PERSONAS DEPENDE DE ELLA

Los cortes de carreteras de las milicias
impiden la distribución de la ayuda alimentaria en Somalia

REUTERS

WAJID (SOMALIA).- La retención de la ayuda alimentaria internacional destinada a los somalíes ha provocado ya varios muertos y ha agravado la situación de las familias agrupadas en campos de refugiados. Cientos de cortes de carretera, en los que hombres armados extorsionan a los conductores por dinero, se producen en la capital, Mogadiscio y en caminos y carreteras de todo el país, constituyendo una gran fuente de ingresos para los caudillos.

Los miembros de las milicias, armados con pistolas y a veces con cuchillos de doble filo, levantan barricadas de madera para detener a camiones y autobuses. Si las cargas son de valor, se quedan con ellas.

Los rebeldes usan el dinero que obtienen para comprar 'khat', un estimulante que los somalíes suelen mascar y que les hace perder el control, por lo que, a menudo, estallan enfrentamientos armados y hay asesinatos.

La presencia de estas barricadas ha enojado a muchos somalíes, como los que esperan la asistencia alimenticia en Wajid. "Estas milicias no tienen piedad. ¿Por qué retienen la comida destinada a su propia gente?" se pregunta Ali Marid, que dirige un campamento donde viven setecientas treinta familias.

Habiba Hassan es una de las habitantes de este campo. Se quedó sin comida y alimenta a sus cuatro hijos con huesos hervidos y aran, una hoja amarga que crece en Somalia. Ella culpa a su marido de su difícil situación.

Hassan afirma que su marido estaba con una milicia en un corte de ruta, cerca del campo donde ella vive en una pequeña cabaña hecha de bolsas de plástico, trapos viejos y cartón, desde que huyó de los enfrentamientos en Baidoa, al sur del país.

Ataques de piratas

El pasado mes de agosto, una caravana de la ONU de catorce camiones fue la primera que se arriesgó en años a recorrer el camino de tierra que va desde el puerto keniano de Mombasa a Wajid, una ciudad situada en la estéril y peligrosa zona centro-sur de Somalia.

Los camiones del Programa Mundial de Alimentos se han visto forzados a regresar a las peligrosas rutas de Somalia después que los piratas secuestraran dos de sus barcos el año pasado, lo que ha complicado aún más los esfuerzos de hacer llegar los alimentos a las personas afectadas por años de conflictos y severas sequías.

Somalia entró en caos en 1991, cuando las milicias derrocaron al dictador Mohamed Siad Barre. Después de las negociaciones de paz de 2004 se formó una administración interina, pero ha demostrado ser frágil e incapaz de gobernar entre poderosos caudillos y milicias.

Una severa sequía agrava la miseria de los habitantes de este país que apenas funciona. La ONU dijo en diciembre que cerca de un millón de personas tiene una necesidad de asistencia alimentaria extrema. Las agencias de ayuda a veces viajan con su propia seguridad, pero esto aumenta el riesgo de emboscadas por parte de las milicias en busca de armas y municiones.

Descorazonados

Los cortes en las vías han enfurecido a muchos somalíes. Los conductores de autobús han ido a la huelga, varias personas han arrojado piedras a los puestos de control en Mogadiscio y los camioneros han erigido sus propias barricadas para detener el tráfico y reducir las recaudaciones de las milicias.

En Wajid, los residentes decidieron matar a cualquier hombre armado que participe en estos cortes. "Tres integrantes de la milicia que estaban operando un puesto de control en las afueras de Wajid fueron asesinados por las fuerzas policiales recientemente", ha explicado el comisionado del distrito, Isak Nur Isak.

Por su parte, el ministro de Información de Somalia, Mohamed Abdi Hayr, ha alertado de que los cortes de carretera ponen en peligro a millones de vidas, pero reconoce que algunos son realizados por personas que también luchan desesperadamente por mantenerse con vida.

"Si fuera a forzarlos a detenerse (...) debería darles trabajo, comida y entonces podría desarmarlos," señala Hayr, quien agrega que espera que el nuevo acuerdo de convocar el parlamento en los próximos días aliente a los donantes a liberar fondos para Somalia.