Amnistía Internacional - 15 de febrero de 2006
China: Yang Maodong ya no está preso,
pero la policía hostiga a su familia
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El 9 de febrero, el activista de Derechos Humanos Yang Maodong quedó en libertad tras ser detenido en la comisaría pequinesa de Fuyou y fue entregado a policías de su ciudad natal, Guangzhou. Los policías lo escoltaron hasta dicha localidad, y Yang llegó a su domicilio al día siguiente. Yang Maodong no fue torturado ni maltratado bajo custodia, aunque no se le permitió ningún contacto con su familia y amigos. Desde que volvió a su domicilio, la policía lo ha mantenido bajo "vigilancia domiciliaria". Inmediatamente después de su regreso, al parecer unos veinte agentes comenzaron a hacer guardia ante su casa. Según los informes, cuando salía para comprar cualquier cosa, once agentes lo seguían. Los informes indican que desde el 13 de febrero el número de policías de guardia se ha reducido a siete, y son cuatro los que lo siguen cuando tiene que salir. Al parecer, la esposa de Yang Maodong y sus dos hijos, de cuatro y nueve años, también son seguidos por dos agentes cuando salen de la casa. Amnistía Internacional teme que esta fuerte presencia policial sea un intento de intimidar a Yang Maodong para que deje de denunciar cuestiones de Derechos Humanos. No se sabe cuánto tiempo durará esta "vigilancia domiciliaria". Yang Maodong fue detenido el 8 de febrero mientras llevaba a cabo una huelga de hambre en Pekín en respuesta a una petición del abogado de Derechos Humanos Gao Zhisheng para que se forme un "grupo de huelga de hambre" para protestar por la detención y los malos tratos sufridos por Yang Maodong el 4 de febrero en Guangzhou y por la represión del Gobierno contra los defensores de los Derechos Humanos. En una carta abierta publicada el 8 de febrero, Yang Maodong pedía a las autoridades que entablen un diálogo para abordar las violaciones de Derechos Humanos puestas de manifiesto por los activistas y abogados chinos de Derechos Humanos. Los defensores de los Derechos Humanos y otros activistas siguen corriendo en China grave peligro de sufrir violaciones de Derechos Humanos. Muchos han sido detenidos arbitrariamente, golpeados, hostigados e intimidados por sus actividades legítimas pacíficas en favor de los Derechos Humanos. Algunos han sido condenados a prisión, mientras que otros han sido puestos bajo vigilancia oficial, incluso bajo formas de "arresto domiciliario". Los que tratan de oponerse a estas restricciones están en grave peligro de ser torturados o maltratados. Enlaces relacionados: |