El País - Martes, 21 de febrero de 2006
La objeción de conciencia de dos médicos
obliga a aplazar la muerte de un reo en California
Las autoridades carcelarias pretenden aplicar la pena capital dentro de unas horas, pero un nuevo retraso podría suponer la salvación del preso
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La ejecución de Michael Angelo Morales, preso de la cárcel de San Quintín (California), ha quedado aplazada después de que dos médicos se negaran a intervenir en la misma por motivos éticos. Las autoridades de la prisión han anunciado que aplicarán la pena capital dentro de unas horas. Sin embargo, un nuevo retraso podría suponer la salvación definitiva para Morales, ya que el juez que lo condenó se ha manifestado ahora a favor de su clemencia. Morales, de origen hispano, está acusado del asesinato y violación de la joven de diecisiete años Terri Lynn en 1981 e iba a convertirse en el primer reo ejecutado en California mediante la inyección letal acompañada de medidas paliativas para evitarle el sufrimiento. El preso nunca negó los hechos, pero afirmó que actuó bajo los efectos de drogas y alcohol. La semana pasada un juez federal ordenó que un anestesista asistiera al reo para el caso en que el reo despertara y mostrara signos de estar sufriendo. Además, se eligió a un segundo anestesista como posible suplente. La sorpresa ha llegado esta madrugada cuando tanto el médico titular como su posible sustituto se han negado a participar en la ejecución. Morales debía haber sido ejecutado a las 9.01 de esta mañana, hora española (las 00.01 de la madrugada en California), pero media hora antes, ha sido anunciado el aplazamiento. Los médicos han tomado la decisión después de que los abogados de la defensa reclamaran la presencia en la cárcel del juez que ordenó las medidas paliativas. Una comparecencia que fue rechazada por el juez de distrito Jeremy Fogel. La suerte de Morales es ahora incierta. A las 11.55 de esta mañana los responsables de la prisión han afirmado que llevarían a cabo de todos modos la ejecución a las 7.30 de esta tarde, hora local, (a las 4.30 de la madrugada de mañana, hora española), según informa Los Angeles Times en su página web. Pero ahora usarán una dosis de un barbitúrico letal, lo que prolongará su muerte de los once minutos habituales a tres cuartos de hora. Sin embargo, si la ejecución se retrasara de nuevo, siquiera unas horas, las autoridades de la cárcel tendrían dificultades para aplicar a Morales la pena capital. El mandato judicial concluye a las cero horas de mañana y a partir de ahí debería obtenerse una nueva orden. La cuestión es que el juez que dictó en su momento la sentencia contra el preso, Charles McGrath, se ha unido a quienes piden ahora clemencia para él ante el gobernador, Arnold Schwarzenegger. McGrath duda ahora de un testimonio que fue clave para condenar al reo. Enlaces relacionados: |