Amnistía Internacional - 20 de marzo de 2006
Canadá: Mostafa Dadar podría ser torturado
y condenado a muerte si es devuelto a Irán
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Las autoridades canadienses se disponen a devolver a Mostafa Dadar a Irán, donde puede correr grave peligro de ser torturado o, posiblemente, de ser condenado a muerte. Mostafa Dadar era partidario del difunto sha de Irán, derrocado en 1979 por la revolución que llevó al poder al ayatolá Jomeini, cuyos sucesores siguen gobernando Irán. Se cree que estuvo relacionado con una organización implicada en un intento fallido de derrocar a Jomeini en marzo de 1982. Por ese motivo fue detenido y estuvo encarcelado cinco años, durante los cuales fue torturado. En 1987 se fugó durante un permiso penitenciario concedido para recibir tratamiento médico. Se dirigió a Pakistán, donde fue reconocido como refugiado por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados. De allí viajó a Canadá, donde le concedieron la residencia en 1988. En 1996 fue declarado culpable de agresión con agravantes. Se concluyó que era un peligro público y, en 2002, un mes después de quedar en libertad, fue detenido en virtud de la Ley de Inmigración para aguardar la expulsión a Irán. El devolver a una persona a un país donde pueda correr peligro de tortura constituye una violación de las obligaciones contraídas por Canadá en virtud del Derecho Internacional, incluida la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes. En noviembre de 2004, Mostafa Dadar presentó ante el Comité de las Naciones Unidas contra la Tortura una denuncia contra Canadá, en la que alegaba que corría peligro de ser torturado si lo devolvían a Irán. El Comité concluyó que "existen razones fundadas para creer que el autor de la queja podría estar en peligro de ser sometido a tortura si fuera devuelto al Irán", y dijo que su expulsión constituiría una infracción del artículo 3 de la Convención contra la Tortura. INFORMACIÓN COMPLEMENTARIA En Irán, la tortura se ha utilizado de forma sistemática durante muchos años para obtener información y confesiones. En muchos centros penitenciarios y de detención iraníes se utiliza como práctica habitual. Pueden consultar también la versión completa de esta página. |