El Mundo, 22 - V - 2006

LA ONG LANZA UNA CAMPAÑA DE SENSIBILIZACIÓN

Anesvad rescató el año pasado de la explotación sexual infantil
a cerca de cuatrocientas menores en Camboya

El 67% de las víctimas era de origen camboyano y el resto procedía de países como Vietnam o China

Un total de trescientas noventa y dos menores fueron rescatadas por la ONG Anesvad en 2005 de la explotación sexual en Camboya. En la actualidad, se encuentran en centros donde reciben atención psicológica y médica, y han pasado a formar parte de un programa de reintegración social. La organización humanitaria ha lanzado una campaña de sensibilización para denunciar la esclavitud sexual que se produce en el sudeste asiático.

El problema de la explotación sexual infantil se ve agravado por la trata de menores con fines sexuales a través de las fronteras, que aumenta la indefensión de las víctimas: se encuentran en un país del que desconocen las leyes y el idioma, y al que han entrado de manera ilegal.

De las casi cuatrocientas víctimas rescatadas en 2005, sólo el sesenta y siete por ciento era de origen camboyano; el resto procedía de países como Vietnam o China, según la organización. Estas cifras reflejan la necesidad de abordar el problema desde una perspectiva internacional que permita coordinar la acción en diferentes países, llegar a acuerdos que permitan la repatriación de víctimas y perseguir a las mafias internacionales.

En este contexto, Anesvad desarrolla proyectos en Filipinas, Vietnam, Tailandia, Camboya y Laos. El trabajo con las víctimas se articula en torno a cinco áreas: prevención, rescate, rehabilitación, reintegración y sensibilización.

La ONG también lucha por garantizar los derechos de la infancia y desarrolla iniciativas para fortalecer los sistemas judicial y policial, conseguir leyes eficaces y potenciar la sensibilización y las denuncias entre la población afectada. El año pasado, se iniciaron treinta y cuatro procesos judiciales en Camboya, gracias a los cuales veintisiete proxenetas y traficantes han sido condenados.

Una segunda oportunidad

La explotación sexual perjudica seriamente el normal desarrollo de los menores. Puede provocar trágicas consecuencias que interfieren en el correcto desarrollo físico, psicológico, moral y social de las víctimas. Sus secuelas pueden permanecer presentes durante largo tiempo y necesitarán de ayuda especializada para superarlas con éxito.

Para las menores que han padecido la trata y la explotación sexual, la vuelta a una vida digna y la recuperación de su autoestima resulta muy difícil. La falta de una formación adecuada, las posibles enfermedades contraídas o el estigma social suponen grandes obstáculos para rehacer su vida.

A través del trabajo que se realiza en los centros, además de paliar los efectos psíquicos y físicos, se ofrece a las menores oportunidades de encontrar fuentes de ingresos alternativas que les permitan reinsertarse en la sociedad.