Clarín, 30 - V - 2006

HAY EN CURSO UNA INVESTIGACIÓN DEL PENTÁGONO

Un marine relata
una sangrienta matanza de 24 civiles en Iraq

Ocurrió en noviembre y compromete a doce soldados de Estados Unidos. Las víctimas incluyen a chicos de entre catorce y un año. "Aún siento el olor de la sangre", dijo el cabo Roel Briones, quien acudió al lugar de la masacre.

Rone Tempest - Los Angeles Times

El cabo interino Roel Ryan Briones dice sentirse atormentado por dos recuerdos del 19 de noviembre de 2005, en Haditha, Iraq. El primero es el del cuerpo de su mejor amigo y "marine" destrozado por una bomba en un camino. El segundo es el del cuerpo sin vida de una nena iraquí, uno de los tantos civiles desarmados supuestamente asesinados por miembros de su unidad de Camp Pendleton, la Compañía Kilo, Tercer Batallón de "marines".

Doce integrantes de ese batallón están siendo investigados por haber supuestamente abatido con sus armas y granadas a veinticuatro civiles, entre ellos un anciano amputado de setenta y seis años que usaba una silla de ruedas y chicas y chicos de entre catorce, diez, cinco, cuatro, tres y un año de edad.

Cinco hombres, cuatro estudiantes de secundaria que regresaban a sus casas después de un fin de semana y el taxista que los transportaba también fueron asesinados, en presunta venganza por la muerte de un "marine".

El episodio preocupa al Gobierno de George Bush, que ayer participó del Día de los Caídos.

Comandantes del cuerpo de "marines" en Washington han advertido ya que el caso es muy serio. Algunos funcionarios militares dijeron que se está ante un escándalo como el que rodeó a la prisión de Abu Ghraib y sus episodios de torturas a iraquíes detenidos en esa cárcel en Iraq.

En una entrevista realizada el domingo en su casa familiar en Hanford (California), Briones, un joven de veintiún años enjuto y de hablar tranquilo, dijo que no estaba en el pequeño grupo de marines que habrían asesinado a civiles. Sin embargo, Briones dijo que sacó fotos de las víctimas y ayudó a retirar los cuerpos de sus casas como parte de una operación de limpieza cumplida la tarde en que se cometieron los asesinatos.

"Había desde bebés pequeños hasta hombres y mujeres adultos. Nunca voy a poder sacarme eso de la cabeza. Aún puedo sentir el olor de la sangre. Me dejó algo en la cabeza y el corazón", dijo Briones, que borró las fotos digitales que sacó en la escena después de entregarlas al centro de comandantes de Marines de Haditha. Dijo que los investigadores de la Marina más tarde lo interrogaron sobre las fotos y confiscaron su cámara.

El Pentágono lleva adelante dos investigaciones del incidente en Haditha, que tal vez sea el peor caso de mal procedimiento criminal por parte de las fuerzas norteamericanas en los tres años de guerra en Iraq.

De los doce "marines" investigados, se cree que tres o cuatro llevaron a cabo la matanza. Los demás son investigados por no impedir los asesinatos y por no informar sobre el incidente.

Briones es el primero de su unidad en hablar públicamente sobre los acontecimientos. Su relato ofrece un panorama de la atmósfera y las actividades ese día y los recuerdos traumáticos que le dejaron después.

Poco después de las siete de la mañana del 19 de noviembre, Briones dijo que su equipo de cinco hombres fue llamado a responder a la explosión de una bomba en las afueras de la Base Sparta de la Compañía Kilo. Cuando llegaron, a los diez minutos, dijo que vio los restos de su mejor amigo, el cabo Miguel "T.J." Terrazas, con el cuerpo partido a la mitad. "Tenía un agujero gigante en el mentón", recordó Briones, que dijo haber cubierto el cuerpo de su amigo.

Después de la explosión, los "marines" iniciaron una barrida metódica de las casas en busca del atacante o de gente que conociera su identidad. En algún momento durante la redada, los "marines" entraron en tres casas cercanas y mataron a la gente que estaba adentro.

Briones dijo no haber visto nada de esto y que regresó con su equipo a la base Sparta. "Esperamos allí", dijo. "Todos estaban medio locos, tenían un sentimiento horrible por lo que le había pasado a T.J.".

Cuando regresaron a la escena, Briones dijo que ayudó a otros "marines" a retirar los cuerpos y que el peor momento fue cuando recogió el cuerpo de una nena a la que le habían disparado en la cabeza. "Yo era uno de esos 'marines' que decían que el estrés postraumático es una estupidez", dijo Briones, que toma antidepresivos y pastillas para dormir. "Pero todo esto me sigue carcomiendo la cabeza".