La Vanguardia, 27 - VIII - 2006

Llegan a hospitales libaneses cadáveres
con signos de haber sido atacados con armas químicas prohibidas

EFE

Baalbek (Líbano). Al menos tres cadáveres con "claros signos" de haber sido atacados con bombas de fósforo blanco, un arma química que está prohibido utilizar contra seres humanos, fueron ingresados durante la guerra en un hospital de la ciudad de Baalbek (también escrito Baalbeck), según informaron fuentes médicas.

El jefe de Urgencias del hospital Dar el Amal, Hussein Mahmoud el Chel, aseguró que el estado de esos cadáveres -sin ninguna herida externa, totalmente contraídos y con la piel de un color verde negruzco- mostraba todas las características de un ataque con este tipo de sustancia.

El doctor Mahmoud explicó que los cadáveres que llegaron al hospital procedían del pueblo de Brital, situado al igual que Baalbek en el valle oriental de la Bekaa, uno de los feudos de Hezbollah, y que no eran de combatientes de dicha milicia chií.

Expertos libaneses llevaron varias muestras de los cadáveres a Beirut, desde donde han sido enviadas a un laboratorio de investigación sobre armas químicas en París para su análisis, indicó Mahmoud.

La utilización del fósforo blanco, conocido como el "nuevo napalm", contra las personas, está prohibida por las convenciones internacionales, que sólo permiten su uso en casos muy restringidos como la iluminación de un campo de batalla no habitado.

Durante la guerra se especuló mucho sobre la posible utilización por parte del Ejército israelí de armas químicas como el fósforo blanco o el uranio empobrecido aunque hasta el momento no se han encontrado pruebas de su uso.

La zona de Baalbek, en el valle de la Bekaa, fue duramente bombardeada durante el conflicto por la aviación israelí, pero la información sobre lo que ocurría en la región fue muy escasa ya que ningún periodista internacional consiguió llegar hasta ella.

Faro de Vigo, 28 - VIII - 2006

DECENAS DE CIVILES MUERTOS

La Cruz Roja confirma signos de fósforo blanco
en los bombardeos de la Bekaa

En la región de Baalbek, feudo de Hezbollah en el valle oriental de la Bekaa, murieron decenas de civiles durante la guerra y al menos a un hospital llegaron cuatro cadáveres con signos de haber sido alcanzados con bombas de fósforo blanco, informaron hoy a Efe fuentes médicas y de la Cruz Roja.

EFE

El responsable de la Cruz Roja libanesa en Baalbek, el doctor Assad Ará, explicó a Efe que a su dispensario en la conocida como Ciudad del Sol llegaron cerca de doscientos heridos y que sus socorristas recogieron al menos sesenta cadáveres, en su gran mayoría civiles de los pueblos cercanos.

"Nosotros sólo atendemos a civiles, no a guerrilleros, y entre los muertos y heridos que encontrábamos en la zona había muchos niños y mujeres", afirma Ará.

Según el doctor, la falta de medicamentos para atender a los heridos fue "muy grave" durante todo el conflicto en el valle de la Bekaa, una región enclavada entre las montañas y prácticamente aislada durante la guerra por los bombardeos israelíes.

Por su parte, el jefe de Urgencias del hospital Dar el Amal de Baalbek, Husein Mahmud el Chel, aseguró a Efe que cuatro cadáveres llegaron a su hospital con "claros signos" de haber sido atacados con bombas de fósforo blanco, un arma química cuyo uso está prohibido contra seres humanos.

Mahmud, un médico que estudió nueve años de su especialidad en España, afirmó que el estado de esos cadáveres -sin ninguna herida externa, totalmente contraídos y con la piel de un color verde negruzco- mostraba "todas las características" de un ataque con esta sustancia u otra arma química desconocida.

El doctor dijo que los cadáveres procedían del pueblo cercano de Brital y que no eran de combatientes de Hizbulá e indicó que muestras de los cuerpos han sido enviadas desde Beirut a un laboratorio europeo de investigación sobre armas químicas para su análisis.

La utilización contra las personas del fósforo blanco, conocido como el "nuevo napalm", está prohibida por las convenciones internacionales, que sólo permiten su uso en supuestos de guerra muy restringidos como la iluminación de un campo de batalla no habitado.

La zona de Baalbek y del valle de la Bekaa fue duramente bombardeada durante el conflicto por la aviación israelí, pero la información sobre lo que ocurría en la región fue muy escasa ya que muy pocos periodistas internacionales consiguieron llegar hasta ella.

Todos los puentes y viaductos a través de las montañas que comunicaban Beirut con la Bekaa fueron destruidos por las bombas y decenas de casas en Baalbek y en el valle quedaron reducidas a escombros, según comprobó Efe.

Los helicópteros apaches y los aviones F-16 israelíes llegaban constantemente a Baalbek, que tiene a quince kilómetros hacia el este la frontera con Siria y está a más de cien kilómetros de la línea fronteriza con Israel, en el sur de Líbano.

En el hospital Dar el Hagma, a un kilómetro del centro de Balbek, aterrizaron la infernal madrugada del 2 de agosto seis apaches con decenas de soldados israelíes, hasta doscientos efectivos, según varios testigos presenciales.

El doctor Mahmud estaba esa noche trabajando en su hospital, en el que dormía desde el inicio del conflicto, una vez que pudo poner a salvo a su mujer y sus dos hijas en la vecina Siria.

"Aquella noche fue terrorífica, montones de Apaches dando vueltas por todos lados y los F-16 volando bajo y tirando decenas de bombas".

"Pensé que no saldría vivo. Los soldados israelíes entraron en las habitaciones del Dar el Haqma, disparando y rompiendo las puertas a patadas", recuerda aún temblando.

Según el doctor, las fuerzas israelíes mataron a tres enfermeros y dos celadores del hospital, en el que buscaban a un destacado dirigente de Hezbollah, y se llevaron a otras tres personas.

El responsable de Cruz Roja en Baalbek contabilizó por su parte hasta dieciséis muertos esa noche, entre ellos todos los miembros de una familia campesina con cuatro niños, trabajadores temporeros de la tierra, que vivían en una "jaima" cercana al hospital.

Mahmud, de confesión suní, cree que los libaneses están ahora "más unidos que nunca", pero descarga sobre la milicia chií su responsabilidad en lo que ha sucedido.

"Los libaneses no vamos a ir a otra guerra civil, que es lo que querían los israelíes, pero esta destrucción del país no se la vamos a perdonar a Hezbollah", advierte.