Clarín, 23 - IX - 2006

SE TRATA DE "VERDADEROS CAMPOS DE TRABAJOS FORZADOS", DIJO EL FISCAL ANTIMAFIA

Descubren a trabajadores esclavos polacos
en granjas del sur italiano

LE MONDE

Italia ha descubierto la existencia en su territorio de "verdaderos campos de trabajos forzados", según la expresión utilizada por el fiscal antimafia Pietro Grasso. La investigación, denominada "Tierra prometida", llevada a cabo conjuntamente con la policía polaca, permitió desmantelar una banda de mano de obra clandestina que funcionaba desde hace por lo menos dos años entre el sur de Polonia -donde fueron detenidos alrededor de veinte traficantes- y la región de Foggia, en el sur de Italia.

En ese "triángulo de los tomates" -se cultivan millones de toneladas de este fruto rojo- donde los jornaleros del Este fueron reemplazando a los marroquíes, nadie imaginaba su condición de esclavos modernos.

Estos ciudadanos de la Unión Europea trabajaban sin contrato, sufrían privaciones, humillaciones y golpes, incluso.

"Y hasta cosas peores a veces", según reveló uno de los investigadores. El fiscal antimafia de Bari, Lorenzo Lerario, decidió reabrir las investigaciones sobre catorce muertes sospechosas de polacos, ocurridas en estos últimos dos años.

Domenico Centrone, cónsul de Polonia en la región de Puglia, comentó: "Las autoridades locales no querían saber nada con este tema. Yo los presionaba con una carta tras otra desde hace cuatro o cinco años. Se las enviaba mayormente al alcalde de Foggia, pero sin respuesta alguna. Se negaban a creerme". Fue necesario descubrir, el 19 de agosto de 2005, a noventa polacos literalmente prisioneros en un campo de trabajo en Orta Nova, comuna al sur de Foggia, para desenmascarar a los responsables. Centrone, que tiene también una pequeña industria alimentaria, dio refugio y hasta trabajo a varios de estos polacos que escaparon de ese campo. Y los convenció también a que presentaran demandas.

De todos modos, una vez libres, muchos de ellos se negaron a hablar por temor a represalias. Desde que se puso al descubierto este escándalo, el clima sigue enrarecido. No se eliminaron todas las bandas y las autoridades aconsejan a los periodistas no recorrer sin protección determinadas zonas de la región.

Algunos de los que hablaron contaron que en el campo de Orta Nova les hacían pagar hasta para dormir en barracas atestadas de gente (cinco euros por noche). Y si enfermaban y no podían trabajar debían pagar una multa de veinte euros por cada día de ausencia.

Jakub Olszewski, de veintiún años, que pasó por ese campo de Orta Nova perdió siete kilos en veintiún días.