El Mundo, 15 - XI - 2006

ENVÍA UNA CARTA A ZAPATERO

Amnistía denuncia la existencia
de 14 presos de conciencia en Guinea Ecuatorial

Amnistía Internacional (AI) envió una carta al presidente del Gobierno y al ministro de Exteriores con motivo de la visita a España de Obiang expresando sus preocupaciones sobre los escasos avances en materia de Derechos Humanos en Guinea Ecuatorial. En ella aludían a los presos de conciencia.

AI tiene documentados al menos catorce presos de conciencia en el país africano. Asegura que trece de ellos son miembros o simpatizantes de la Fuerza Demócrata Republicana (FDR) y fueron declarados culpables por intento de golpe de Estado en el macrojuicio celebrado en Malabo en junio de 2002. "No hubo pruebas contra ellos, excepto sus propias declaraciones conseguidas bajo tortura", denuncian.

Por otra parte, el Reverendo Bienvenido Samba Momesori, fue detenido en octubre de 2003 y continúa recluido en la cárcel Pública de Evinayong sin haber sido acusado de ningún delito penal.

AI denuncia que "es también de suma preocupación la práctica por parte del Gobierno de Guinea Ecuatorial de extraditar sin garantías procesales e incluso secuestrar a ciudadanos guineanos refugiados en países vecinos".

Aseguran que es el caso de Carmelo Ncogo, José María Ntutu, Jesús Micha Micha y Juan Bestué Santander, detenidos y "extraditados" de Libreville, Gabón, en julio de 2004. Fueron acusados de actos de terrorismo y rebelión y de estar involucrados en un presunto ataque en la isla de Corisco, al sur de Guinea Ecuatorial. Pasaron casi dos años sin cargos formales. Los cargos, provisionales, contra ellos no han sido formalizados y todavía no han sido juzgados.

O el caso del ex comandante de la marina Juan Ondó Abaga, refugiado en Benín desde 1997, que fue al parecer secuestrado por personal de Guinea Ecuatorial en febrero del 2005. Se cree que en septiembre fue condenado in absentia a una pena de treinta años de prisión y podría estar recluido en la prisión de Black Beach, un hecho que no ha sido confirmado, por lo que Juan Ondó continúa "desaparecido".


Obiang, un dictador inmune

JOSÉ MANUEL BUSTAMANTE

A sus 66 años, y después de superar las primeras acometidas de un cáncer de próstata, Teodoro Obiang Nguema se está quedando solo en un continente africano que está despidiendo a los grandes y crueles dictadores de la talla de Idi Amin o Bokassa.

Aprendiz de esos sátrapas, ha cumplido ya 27 años en la poltrona de Malabo, desde que el 3 de agosto de 1979 derrocara en un golpe de Estado a su tío, el siniestro Francisco Macías. Se llamó "golpe de la libertad", pero no fue necesario mucho tiempo para saber que el sobrino no iba a diferir mucho del tío. Macías, al que el socialista Fernando Morán consideraba "un ególatra con manifiestas tendencias esquizofrénicas", implantó un régimen de terror que Obiang se ha encargado de continuar.

Miembro del poderoso clan de los Mongomo, el presidente guineano aprendió el oficio de las armas en la España franquista, en tiempos en que su país era todavía colonia. En 1964 se graduó como sargento en la Academia Militar de Zaragoza. De regreso a África, vivió a la sombra de Macías hasta que su crueldad alcanzó a algunos parientes cercanos y decidió desbancarle del poder. Tras pedir el correspondiente permiso a Madrid, a través de una carta al Rey y otra al presidente Adolfo Suárez, se autoproclamó presidente y pasó por las armas a las autoridades. Eso fue después de montar una vergonzosa farsa de juicio en un cine de Malabo, la capital.

Aunque en un principio un atisbo de esperanza recorrió el país, fue colocando sin ningún pudor en los más altos cargos a familiares, amigos, esposas oficiales, queridas y el resto de su estrambótica corte. Su carácter autoritario se fue revelando con los constantes ataques a la siempre débil oposición. En 1982 y en 1991 sometió a fraudulentas consultas sendos textos constitucionales. Y siempre guardándose las espaldas por lo que pudiera pasar. En la última Constitución figura que "el presidente de la República no podrá ser perseguido, juzgado ni declarar como testigo antes, durante y después de su mandato".

Entre las numerosas víctimas de su represión destaca el sargento Venancio Micó, que fue entregado por el Gobierno de Felipe González en 1983, acusado de conspirador, y encarcelado. El dictador ha denunciado numerosas intentonas de golpes de Estado, como la que protagonizó Severo Moto, exiliado en España, para evitar liberalizar el régimen.

A partir de mediados de los 90, Obiang fue bendecido con una gran fortuna procedente de los ricos yacimientos petrolíferos. En septiembre de 1999, enfermo de cáncer de próstata, fue tratado en Estados Unidos y empezó a sobresalir como 'delfín' su hijo 'Teodorín'. Fiel reflejo de sus familiares, es una apasionado del lujo y del desenfreno, capaz de gastarse un millón de euros en un solo fin de semana en coches de lujo y champán.


La huella española en Guinea

JOSÉ MANUEL BUSTAMANTE

Guinea Ecuatorial, como el Sahara, es una de las grandes asignaturas pendientes de la política exterior española. Ambos territorios dejaron de depender de Madrid en las postrimerías del franquismo, y ambos arrastran una trágica historia que la España democrática ha sido incapaz de enderezar.

La independencia

Después de ser durante dos siglos colonia española, Guinea alcanzó la independencia el 12 de octubre de 1968. Franco eligió como enviado para el solemne acto al entonces ministro de Información y Turismo, Manuel Fraga Iribarne. El diario 'ABC' glosó así ese día histórico: "En este crepúsculo vespertino tropical, con olor a maderas preciosas y rumores de selva exuberante, sentimos que la Hispanidad se ensancha y crece. Es la hora radiante y feliz de Guinea. Es lisa y llanamente una hora más en el reloj del glorioso destino de España".

Poco antes de ese crepúsculo tropical, Fraga y el dictador Francisco Macías firmaron el acta de independencia. El ex presidente de la Xunta prometió conservar la pluma estilográfica que le había prestado para tal ocasión Rodolfo Martín Villa, entonces director general de Industrias Textiles.

La herencia

Carrero Blanco dijo: "La obra de España en Guinea es una de las mejores realizaciones del Movimiento Nacional". Fraga dijo: "España no practicó jamás una política inmisericorde"; ni el estado de la salud ni la economía "constituyen una amenaza para la vida de la Guinea independiente". Hoy, y a pesar de la ingente renta que deja el petróleo, el 80% de la población vive en la pobreza, y el país ocupa uno de los últimos puestos en el Índice de Desarrollo Humano de la ONU.

Los desencuentros

Desde la muerte de Franco, las relaciones con Guinea han estado plagadas de incidentes. España nunca negó la "ayuda al desarrollo" donada a las dictaduras, primero de Macías (1968-1979) y luego de Obiang. Pero hay que remontarse a 1991 para datar la última visita oficial de un presidente español a la ex colonia, en este caso Felipe González.

Dos años después, en 1993, fue expulsado el cónsul español en Guinea, acusado de "injerencia en los asuntos internos del país". En respuesta, el Gobierno español redujo la ayuda y retiró por un tiempo las credenciales al embajador guineano. El presidente José María Aznar se encontró varias veces con Obiang, aunque nunca de manera oficial. En 2003, la ministra de Exteriores Ana Palacio visitó Malabo, y el actual ministro, Miguel Ángel Moratinos, lo hizo en febrero de 2005 y en octubre de este año.