Amnistía Internacional, 24 de enero de 2007

Azerbaiyán: oleada creciente de intimidación
contra el periodismo independiente

Los periodistas que se esfuerzan por sacar a la luz el abuso del poder del Gobierno viven de forma creciente bajo la amenaza de sufrir detenciones por motivos políticos, agresiones físicas e incluso la muerte, ha declarado hoy Amnistía Internacional. El informe de la organización titulado "Azerbaijan: The contracting space for freedom of expression" revela un cercenamiento sistemático del derecho a la libertad de expresión de los miembros de la sociedad civil, y en particular de los periodistas.

"Los periodistas sólo son libres para expresar opiniones que coinciden con las directrices del Gobierno. Todo el que se atreva a criticar a las autoridades o a sacar a la luz el persistente problema de la corrupción en Azerbaiyán tiene un futuro incierto, a pesar de las afirmaciones del presidente Ilham Aliyev en el sentido de que los ataques contra periodistas son inaceptables", ha declarado Laurence Broers, experto de Amnistía Internacional en Azerbaiyán.

"Las autoridades de Azerbaiyán tienen la obligación de hacer cumplir su compromiso de mantener un entorno saludable para la libre difusión de información y el intercambio de opiniones, incluidas las que denuncian malas actuaciones oficiales y el abuso de cargos públicos. Las autoridades de Azerbaiyán deben comprender que es una función legítima de los medios de comunicación exponer al escrutinio público sus actividades y que este escrutinio no debe desembocar en violencia contra los periodistas".

Amnistía Internacional observa que las sanciones contra la oposición o contra periodistas independientes en Azerbaiyán se han hecho más frecuentes y severas. Esta tendencia parece haber sido desencadenada por el destacado papel desempeñado por la libertad de expresión en los cambios de régimen producidos en Georgia y Ucrania en el 2003 y el 2004, respectivamente.

El ataque en curso contra la libertad de expresión en Azerbaiyán parece tener tres aspectos: por un lado, el hostigamiento y los malos tratos a periodistas por parte de la policía y otros funcionarios encargados de hacer cumplir la ley, especialmente durante las campañas electorales; por otro, las agresiones, y en un caso, el asesinato, de periodistas a manos de personas desconocidas; así como el silenciamiento de periodistas mediante su detención y encarcelamiento basados en cargos dudosos o por medio de cuantiosas multas impuestas en juicios penales por difamación.

Los periodistas relacionados con la oposición son víctimas de agresiones físicas con regularidad alarmante. Ninguna de las investigaciones sobre estas agresiones ha desembocado en una condena, lo que contribuye a que estos ataques se produzcan en un clima de impunidad. Según los datos de que dispone Amnistía Internacional, no hay casos de ataques contra periodistas progubernamentales. Con la misma regularidad se ha acusado a medios de comunicación independientes de vulnerar normas administrativas y reguladoras y, en algunos casos, se han suspendido sus actividades profesionales de forma inmediata y arbitraria, sin derecho a recurso.

"Agredir y matar a periodistas con impunidad tiene un efecto helador en el crecimiento de la sociedad civil y el entorno general de los Derechos Humanos. Estos ataques deben investigarse de manera concluyente y los responsables deben comparecer ante la justicia a fin de contrarrestar el actual ambiente de miedo y autocensura", manifestó Laurence Broers.

Emin Hüseynov, del Instituto para la Libertad y la Seguridad de los Periodistas de la capital, Bakú, comentó que el respeto a la libertad de expresión en Azerbaiyán está disminuyendo continuamente, y que los periodistas acuden con mayor frecuencia al Tribunal Europeo de Derechos Humanos cuando no obtienen justicia en el país. Hüseynov declaró:

"Los medios de comunicación independientes y extranjeros son los únicos en los que se puede expresar una opinión alternativa. Con las elecciones presidenciales del 2008, las autoridades van a aumentar sus intentos de amordazar a los medios independientes para que no se oiga ninguna voz crítica. Las instituciones y organizaciones internacionales deben aumentar su presión sobre el Gobierno para que garantice el derecho a la libertad de expresión".

Amnistía Internacional pide a las autoridades de Azerbaiyán que garanticen la investigación sin demora y concluyente de las agresiones contra periodistas, que adopten medidas para hacer frente a la impunidad institucionalizada para el acoso de periodistas por parte de funcionarios encargados de hacer cumplir la ley, que pongan fin a los procesos penales por difamación como medio para silenciar a los disidentes y que garanticen que se observa el debido proceso en la aplicación de las normas relativas al sector de los medios de comunicación.


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