Amnistía Internacional - 29 de enero de 2007

Chad: urge proteger a la población del este de Chad

Amnistía Internacional insta a que se tomen inmediatamente medidas efectivas para proteger a la población civil del este de Chad. Continúan perpetrándose violaciones y homicidios en la región, y la protección que deben recibir las personas ya no puede hacerse esperar más tiempo. La organización considera que, al igual que en la vecina región sudanesa de Darfur, se están cometiendo crímenes contra la Humanidad y crímenes de guerra en el este de Chad.

Durante su última visita a Chad, que tuvo lugar en noviembre de 2006 y ha quedado documentada en el informe "Chad: ¿Somos ciudadanos de este país? La población civil de Chad, sin protección frente a los ataques de los yanyawid", Amnistía Internacional observó que las milicias yanyawid, que cruzan la frontera desde Sudán, así como árabes chadianos locales y algunos grupos no árabes, han intensificado los ataques deliberados y dirigidos específicamente contra la población civil. Una muchacha de catorce años presenció la ejecución sumaria de diecinueve hombres a manos de los yanyawid el 11 de octubre de 2006 a las afueras de la localidad de Wiririké, en la región de Darsila:

"Era alrededor de mediodía y yo volvía al poblado cuando tres hombres a caballo me persiguieron y me capturaron. Me golpearon y me ataron las manos a la espalda; me pusieron una cuerda alrededor del cuello y me hicieron correr con ellos. También capturaron a mi tío. [...] Nos hicieron caminar hasta el poblado wadai de Wiririké y nos llevaron a los campos en las afueras. Había diecinueve hombres con las manos atadas a la espalda. Los hombres armados eran unos cincuenta. […] Un hombre con uniforme de color verde llegó y disparó a los hombres de la fila, uno por uno, en la cabeza. Una de las balas no funcionó, de modo que agarró un palo y golpeó al hombre en la cabeza hasta que lo mató. Los mataron a todos. […]"

Amnistía Internacional se pregunta cuántos testimonios más son necesarios para convencer al gobierno de Chad y a las Naciones Unidas de que deben actuar con prontitud y eficacia para proteger a la población civil.

Desde que el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó el 31 de agosto de 2006 la resolución 1706, que preveía el establecimiento de una presencia multidimensional en lugares clave de Chad, se ha avanzado con lentitud. El gobierno chadiano no ha podido o no ha querido proteger de los ataques a los habitantes del este del país. Por otra parte, la ONU envió una segunda misión de evaluación técnica a la región en enero de 2007 con el fin de recabar in situ más información sobre la situación antes de autorizar el despliegue de una presencia multidimensional. Según los resultados de la primera misión de evaluación técnica, que visitó el país en noviembre de 2006, toda presencia multidimensional de la ONU deberá tener un componente "robusto de vigilancia y protección", incluida una fuerza militar.

Los resultados de otra misión de evaluación técnica no deberán demorar la acción del Consejo de Seguridad, sino que habrán de servir para reforzar la eficacia de sus medidas. En estos momentos se extiende en el este de Chad y en la región sudanesa de Darfur una crisis humanitaria y de derechos humanos. Ante tales atrocidades y dada la urgencia de la situación, Amnistía Internacional:

  • Insta a los Gobiernos de Chad y Sudán, así como a todos los grupos armados que operan en el territorio de ambos países, a respetar las obligaciones que les incumben en virtud del derecho internacional humanitario y de los derechos humanos, en particular las relativas a la protección de la población civil;
  • Exhorta al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas a autorizar sin demoras indebidas el despliegue de una presencia internacional en la región que tenga el mandato de proteger de forma efectiva a la población civil y que cuente con las dimensiones y los medios necesarios para cumplir plenamente su mandato;
  • Insta a los Estados miembros de las Naciones Unidas a apoyar todo futuro llamamiento del secretario general para que contribuyan con personal militar y de otra índole a la presencia de la ONU en la región.