Por unos puertos arriba de montaña muy escura caminava el cavallero lastimado de tristura. El cavallo dexa muerto y él a pie, por su ventura, andando de sierra en sierra, de camino no se cura. Huyendo de las florestas, huyendo de la frescura, métese de mata en mata por la mayor espessura. Las manos lleva añudadas, de luto la vestidura. Los ojos puestos en tierra, sospirando sin mesura, en sus lágrimas bañado, más que mortal su figura. Su bever y su comer es de lloro y amargura; que de noche ni de día nunca duerme ni assegura. Despedido de su amiga por su más que desventura, haverle de consolar no basta seso y cordura. Biviendo penada vida, más penada la procura, que los coraçones tristes quieren más menos holgura. Source: Juan del Encina: "Poesía lírica y cancionero musical". Edición de Royston Oscar Jones y Carolyn Lee. Castalia, Madrid, 1975. ISBN: 84-7039-191-7.