El Mundo - Lunes, 19 de junio de 2000
Villalonga multiplicó por doce su retribución
en Telefónica en sus primeros tres años
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CASIMIRO GARCIA-ABADILLO MADRID. Juan Villalonga se ha convertido en los últimos años en uno de los ejecutivos mejor pagados del mundo. Este año, por ejemplo, podría cobrar una cantidad que oscila entre los cuatro mil cuatrocientos treinta millones y los seis mil doscientos treinta millones de pesetas. Esa diferencia se debe a que el bonus (bonificación variable) correspondiente al pasado año aún no ha sido aprobado por la Comisión de Retribuciones de la compañía. Según fuentes solventes, el secretario del consejo de Telefónica y amigo personal de Villalonga, José María Mas, ha propuesto una retribución extraordinaria de dos mil millones de pesetas. Dicha propuesta, según las mismas fuentes, cuenta con el respaldo de Alberto Cortina. Sin embargo, Javier Echenique (presidente de la Comisión de Retribuciones) y César Alierta, que también forma parte de dicho organismo, se oponen en redondo a dar su visto bueno por considerarlo "excesivo". Si, al final, se decidiera aplicar el bonus que Villalonga percibió el año pasado, con cargo al ejercicio de 1998, esa retribución variable se situaría en doscientos millones. De esa forma, su retribución bruta se situaría sólo en cuatro mil cuatrocientos treinta millones de pesetas. Esos emolumentos se producen por cuatro conceptos distintos: doscientos setenta millones de pesetas de salario; sesenta millones como prima con cargo a los distintos consejos a los que pertenece. Por otra parte, este año Villalonga ha hecho efectivos tres mil novecientos millones correspondientes a las stock options del llamado plan Rise. Y, además, el bonus. Si los ingresos de Villalonga son extraordinarios, más lo es aún la velocidad a la que éstos han alcanzado su actual nivel. Hace seis años, cuando Villalonga trabajaba para el First Boston, su salario era de doscientos veinticinco mil dólares al año, más un bonus que nunca alcanzó la cifra de su sueldo bruto. Posteriormente, Villalonga ingresó en Bankers Trust, su última compañía antes de ingresar en Telefónica. En dicha empresa recibía un salario fijo de un millón de dólares al año (unos ciento veinticinco millones de pesetas). En esa época, Villalonga se jactó de que su fichaje por Bankers Trust y su salario tenían mucho que ver con su amistad con José María Aznar. Cuando en la primavera de 1996 Villalonga fue nombrado presidente de Telefónica, asumió el sueldo de su predecesor, de cuarenta y cinco millones brutos al año. Es decir, que perdió ochenta millones de pesetas al año con su nuevo empleo. Sin embargo, hay un elemento importante para entender ese comportamiento ejemplar y poco común. En esas fechas, el Estado aún conservaba el veinticinco por ciento del capital de la empresa y Villalonga entendió que no debía forzar la situación, dados los sueldos que se cobran en la Administración. Incluso con su salario de entonces, triplicaba los ingresos del presidente del Gobierno. Bonificaciones Para su sorpresa, Villalonga descubrió que había un mecanismo en Telefónica para poder elevar un poco la retribución de los altos directivos de la compañía. Se trataba de una bonificación por el cumplimiento de objetivos que supuso para el presidente de la empresa unos veinte millones de pesetas. Ese pequeño emolumento lo ingresó en 1997 con cargo al ejercicio de 1996. En febrero de 1997, un mes antes de que se llevase a cabo la última fase de la privatización de Telefónica -que iba a dejar reducida la participación del Estado exclusivamente a la golden share-, Villalonga se inventó un nuevo concepto para subirse el sueldo. Lo llamó bonus por OPV (Oferta Pública de Venta), una especie de premio por el éxito de la venta del veinticinco por ciento que conservaba Patrimonio del Estado en el capital de Telefónica. Este bonus, que alcanzó también a otros altos ejecutivos, suponía tres meses de salario bruto. A las pocas semanas de la operación de venta, ya con los representantes de Patrimonio fuera de la compañía, el Comité de Retribuciones -un organismo creado por Juan Villalonga y del que entonces formaban parte Luis Gómez Roldán, César Alierta, Alberto Cortina y José María Más- aprobó una jugosa subida de sueldo para el presidente: su retribución bruta pasó de cuarenta y cinco a ciento ochenta millones de pesetas. Además, se calculó el bonus por OPV sobre el nuevo salario, con lo que Villalonga ingresó otros cuarenta y cinco millones de pesetas. Ese año, ingresó por otra parte otros veinticinco millones de pesetas en concepto de prima por pertenencia a diversos consejos. De esa forma, en 1997 sus ingresos brutos se situaron en doscientos setenta millones (doscientos veinticinco millones más que cuando entró en Telefónica). Al presidente de la compañía le debió parecer que sus ingresos no estaban en relación a su dedicación a la compañía y, en 1998, sometió al Comité de Retribuciones una nueva subida para su sueldo, que fue aprobada. La retribución bruta pasó de ciento ochenta a doscientos setenta millones de pesetas. Según un informe interno que fue elaborado para dicho Comité, ése era, en aquel momento, el sueldo anual fijo más alto de todos los ejecutivos del mundo en el sector de telecomunicaciones. Dicho informe no sólo mencionaba a las empresas europeas (muchas de ellas aún participadas por el Estado), sino que también incluía a los gigantes americanos AT&T, Bell South o MCI y, por supuesto, a la británica BT. Según señalaba el informe, el nuevo salario de Villalonga suponía el doble de la media de lo que cobraban los presidentes de las compañías de su sector. El incremento que su retribución total registró en 1998 (fecha en la que Villalonga compró las opciones de Telefónica, Repsol y Fecsa) no sólo se produjo por la vía de su sueldo fijo, sino que también afectó a los conceptos variables: el bonus se le subió a noventa millones y las primas por asistencia a consejos a sesenta millones. Operaciones especulativas aparte, Villalonga ganó en 1998 la suma de cuatrocientos veinte millones de pesetas. Durante 1999, su salario bruto no se movió, pero el bonus pasó de noventa millones a doscientos millones. Bien es verdad que la propuesta inicial fue de quinientos millones, pero el entonces presidente del Comité de Retribuciones de la compañía, Gómez Roldán, se negó a aceptar la iniciativa de José María Mas. Aun con ese recorte, Villalonga cobró el año pasado quinientos treinta millones. Este año, su retribución se ha visto enormemente engordada por los ingresos extra que le han supuesto las stock options del plan Rise (tres mil novecientos millones de pesetas). Hasta que no se decida cuál será su bonus, no se podrá saber cuánto cobrará este año. Villalonga, al margen del plan Rise, participa también en el plan de opciones TOP (de Telefónica) y en el de Terra, que se ha visto modificado tras el acuerdo con Lycos. Cuando se produjo el escándalo de las stock options, el presidente de la compañía hizo el gesto de renunciar a las opciones que tenía en Tisa. |