ABC - Jueves, 4 de noviembre de 2004
La Iglesia ha recibido más de dos mil millones de euros
desde la implantación del modelo de IRPF
|
Ejecutivo e Iglesia califican de "inasumible" la propuesta de Álvaro Cuesta para instaurar el modelo alemán en la financiación de las religiones en España. JESÚS BASTANTE MADRID. La Iglesia católica ha recibido más de dos mil millones de euros de las arcas del Estado desde que en 1987 se implantara el modelo de financiación a través de la declaración de la renta. En concreto, y sumando la aportación aprobada por el Gobierno para los Presupuestos Generales de 2005 (141,47 millones), la cifra recibida por la Conferencia Episcopal asciende a 2.052,57 millones de euros, según datos de la Agencia Tributaria. La gran mayoría de dichos fondos -1.419,5 millones hasta 2004- proviene de la cantidad que los españoles ceden voluntariamente a la Iglesia católica marcando una "x" en la casilla correspondiente en la declaración de la renta, y que supone el 0,52 por ciento de los impuestos. No obstante, una cuarta parte del dinero entregado a la Iglesia católica proviene del llamado "complemento presupuestario", cantidad resultante de restar el dinero que llega vía IRPF del entregado a cuenta por el Estado a comienzos de cada año. Eliminar el complemento Aunque, en virtud de los Acuerdos Iglesia-Estado de 1979, la Iglesia se compromete a alcanzar su autofinanciación, desde que se aprobó la dotación estatal a través del IRPF los ingresos mediante la famosa casilla jamás han alcanzado la cifra presupuestada, con lo que el Estado se ha visto obligado a establecer el mencionado complemento. Según Álvaro Cuesta, secretario de Políticas Públicas del PSOE, en la última década la Iglesia ha recibido más de doscientos cuarenta millones de euros que el Ejecutivo "le ha perdonado". La intención del Gobierno es eliminar dicho complemento, que en el ejercicio 2003 llegó a 32,8 millones de euros, el 23,6 por ciento de los 138,7 millones que el Estado entregó a la Iglesia en concepto de dotación estatal. En 2005, concluye la prórroga del actual sistema. La propuesta que baraja el Gobierno, y que entrará en vigor a partir de 2006, prevé eliminar dicho complemento presupuestario, para lo cual habrá de aumentar el porcentaje que en la actualidad recibe la Iglesia. Éste podría pasar del 0,52 actual al 0,7 por ciento, una cifra que permitiría la autofinanciación fiscal de la Iglesia católica. Por su parte, desde la Conferencia Episcopal se ve con buenos ojos la propuesta de aumento a cambio de renunciar al complemento, aunque según los cálculos de sus responsables el porcentaje de la asignación tributaria no debería ser inferior al 0,8 por ciento. Siguiendo la propuesta del Gobierno de aumentar al 0,7 el porcentaje vía IRPF, la Iglesia hubiera recibido el pasado año 24.651 millones de las antiguas pesetas directamente de los fieles, mientras que el dinero realmente entregado alcanzó los 23.061 millones, de los que sólo 17.608 provinieron de la renta, mientras que otros 5.453 llegaron como complemento presupuestario. Con el 0,8 propuesto por la Iglesia, la cifra ascendería a 28.172 millones de pesetas. En lo que sí parecen coincidir Iglesia y Gobierno es en calificar de "inasumible" la propuesta formulada por el propio Cuesta para instaurar el modelo alemán en la financiación de las confesiones religiosas en España. El resto de confesiones "de notorio arraigo" en España -judíos, protestantes y musulmanes-, tampoco han visto con buenos ojos la iniciativa de Cuesta. Apostasía o tasa obligatoria Dicho modelo prevé la creación de un "impuesto religioso", cuyo porcentaje oscila entre un ocho y once por ciento según los "Länder", y que es obligatorio para todo bautizado, ya sea evangélico o católico -las principales confesiones y las únicas que tienen acuerdos con el Gobierno-. Sólo están eximidos de pagar esta tasa los miembros de religiones minoritarias, como los musulmanes y ateos. Los bautizados no creyentes deben realizar una declaración de apostasía. El Estado se compromete a recaudar y entregar los fondos a la iglesia correspondiente, a cambio de un porcentaje -en torno al dos por ciento-. Álvaro Cuesta reconoció a Efe que la medida podría no ser bien acogida "por parte de la sociedad", por lo que no descartó que se establezca "un sistema transitorio", que consistiría en "aumentar del 0,5 al 0,7 ó 0,8 por ciento" el porcentaje de IRPF para la Iglesia, a cambio de que el Estado no realice la aportación complementaria. |