La Jornada - Domingo 9 de enero de 2005
Sobornó George W. Bush a comentarista
para que promoviera su plan educativo
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El "arreglo", previo a comicios; el Departamento de Educación, también en el escándalo. Anuncia Tribune Media que suspende en cuarenta y nueve diarios la columna de Armstrong Williams. AFP y NOTIMEX Washington, 8 de enero. Fuertes críticas del Partido Demócrata y de medios de prensa estadunidenses provocó la revelación de que el comentarista conservador Armstrong Williams recibió casi un cuarto de millón de dólares para promover un plan educativo del Gobierno de George W. Bush. Los demócratas calificaron la entrega del dinero de "propaganda ilegal", y en una carta dirigida a Bush le pidieron "renunciar públicamente al uso de propaganda encubierta para influenciar a la opinión pública", pues los hechos ocurrieron en los meses previos a la elección de noviembre de 2004. Aparte de ese llamado de los demócratas de la cámara baja, el grupo de legisladores del mismo partido en el Senado, que dirige Harry Reid, afirmó: "el acto de sobornar a periodistas para parcializar sus noticias en favor de la política del Gobierno mina la integridad de nuestra democracia". En medio de la indignación ante el escándalo, que estalló el viernes por la revelación del USA Today, los demócratas, enfurecidos, dijeron que se trata de un "despilfarro del dinero de los contribuyentes para propaganda política", y reclamaron a la Casa Blanca que regrese los doscientos cuarenta mil dólares. La víspera, Williams, personaje conservador negro de la radio, la televisión y los medios escritos, admitió haber recibido el dinero para hacer campaña en favor del plan de Bush "No abandone a los niños", el cual tenía la finalidad de mejorar la imagen de los republicanos entre la comunidad negra del país. El comentarista, dueño de empresas de relaciones públicas, aceptó ante la CNN haber recibido doscientos cuarenta mil dólares, porque la reforma escolar de Bush coincidía con sus convicciones. Si bien ofreció disculpas a su audiencia por su "juicio equivocado", justificó no sentirse periodista y, por tanto, no regirse por la ética de la profesión. El arreglo entre el Gobierno y el periodista comenzó a finales de 2003, con participación del Departamento de Educación, a cargo en su momento de Rod Paige, por lo que la oleada de críticas se extendió a esa dependencia. El vocero de la Casa Blanca, Scott McClellan, rehusó hablar sobre el espinoso asunto y remitió a la prensa a formular sus preguntas al Departamento de Educación, ante sus métodos de promoción. Inclusive algunos sectores favorables al Gobierno dijeron que con el demócrata Bill Clinton a menudo se recurrió a fórmulas similares. Más allá de las críticas en medios de prensa, el conglomerado Tribune Media Services -que edita, entre otros diarios, The Chicago Tribune- anunció con efecto inmediato que dejaba de publicar en ese y otros cuarenta y ocho diarios bajo su control la columna sindicada por Williams. Por su parte, The Washington Post y The New York Times reportaron que la oficina general de responsabilidad del Congreso había descubierto que un anuncio contra el uso de la mariguana violaba la ley, pues no revelaba que un actor, en el mensaje, no era realmente periodista. En mayo pasado, se recordó, la oficina del Congreso encontró que el Departamento de Salud y Servicios Humanos violó de la misma manera la ley con un anuncio promocional sobre política de salud. |