La Razón - domingo 6 de febrero de 2005

Zapatero reacciona a la "frialdad" del PP y la Iglesia
y pide un apoyo al tratado con "coraje"

Esther L. Palomera

Valencia- Va a ser que sí. Que Zapatero sólo hablará de Europa en esta campaña. Ni "Sceptre", ni "informe Aznar", ni concentraciones de emisoras de radio... El presidente del Gobierno reaccionó ayer a la "frialdad" con la que el PP y la Iglesia piden el "sí" a la Constitución Europea.

Gobierno y PSOE están preocupados. Además de llamar a la participación, ahora resulta que tendrán que forzar la máquina electoral para combatir el escaso entusiasmo con el que el Partido Popular pide el "sí" para la Constitución Europea que los españoles votarán el próximo 20 de febrero.

Por si ello fuera poco, va la Iglesia y "bendice" la abstención. No habrá, penitencia, pues, para quienes se queden en casa.

En resumen, que más que el "no" que reclaman los socios de IU y ERC ("lo hacen con la boca pequeña", sostiene), al Ejecutivo le inquieta el "sí" no convencido de la derecha y los católicos. A ellos, a populares y católicos, dedicó su primer mitin Zapatero.

Más de dos mil socialistas se congregaron en el Polideportivo El Cabañal el segundo día de campaña y escucharon, por boca del presidente del Gobierno, las "bondades" de un texto que apenas conocen dos de cada diez españoles.

Da igual. Al secretario general del PSOE no le sorprende. "Todo el mundo sabe que no se trata de conocer el artículo 57 o el 67, sino de votar valores y principios. Y eso España sabe lo que significa".

El tratado constitucional no es, en su opinión, más que "progreso, paz, libertad y bienestar". Acaso, se preguntó, "¿conocían los emigrantes españoles hace 50 años las constituciones europeas?. No, sólo sabían que Europa era una oportunidad". Pues, igual, ahora.

Por eso, el presidente no entiende que algunos, como la Jerarquía de la Iglesia, critiquen que ha ido demasiado rápido, que se ha precipitado en convocar el referendo antes que el resto de los países de la Unión.

¿Rápido? "A quienes se lo preguntan, sólo les digo, lo que aprendí de pequeño: a quien madruga, Dios le ayuda". España, sostuvo Zapatero, ya ha llegado demasiadas veces tarde a la democracia, al progreso y a la modernidad, "ahora quiero que mi país, llegue el primero".

Por tanto, no entiende que "haya quien en vez de enfriar el champán, parece que esté enfriando los ánimos". A unos y a otros (al portavoz de la Conferencia Episcopal por su "bendición" a la abstención y a Mariano Rajoy por su escaso entusiasmo), se dirigió para ejemplarizar con su estrategia: "Yo sólo podría pedir el voto a un ciudadano, si siento lo que pido, si estoy convencido y pongo todo el coraje y la fuerza en ello".

Todo, eso sí, con mucho talante. Y es que nadie "debe quedarse frío ante un 'sí' que supone una patria de cientos de millones de habitantes sin guerras ni dictaduras". Es la primera razón, que el presidente del Gobierno, esgrimió para llamar a la participación.

Por último, un mensaje en clave interna, porque escépticos los hay, también, entre los suyos. "Algunos mantienen que ésta no es una Constitución suficientemente de izquierdas. A ellos les digo, que esa es precisamente su grandeza, porque en ella caben todos, los de izquierdas y los de derechas".

Llamada al voto, pues, a "los trabajadores (por un nuevo modelo social); a los empresarios (para que haya más oportunidades de crear riqueza); a los jóvenes ("por haberse convertido en una legión de voluntarios por la paz"), a todos aquellos que defienden la igualdad y se reconocen en ella, a quienes defienden que nadie puede ser discriminado por razón de sexo o religión, a los estudiantes, a los universitarios... A todos.