El País - Miércoles, 14 de septiembre de 2005

España se sitúa a la cabeza de la OCDE
en jóvenes que no superan el bachillerato

El gasto anual por alumno está un 18% por debajo de la media de los países desarrollados

MARTA AGUIRREGOMEZCORTA - Madrid

España se encuentra a la cola de los países desarrollados por el nivel de estudios de sus alumnos. El treinta y tres por ciento no supera el bachillerato, frente al veintiuno por ciento de los estudiantes que sí lo hace en el conjunto de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

España es además el único país donde los universitarios no incrementan sus probabilidades de encontrar trabajo como sucede en el resto de la OCDE.

Todos estos países coinciden, sin embargo, en la discriminación laboral por sexo. Aunque ya hay más mujeres universitarias (cincuenta y siete por ciento) que hombres, éstas siguen cobrando sueldos inferiores a los de sus compañeros.

El informe anual de la OCDE, "Education at a Glance 2005" ("Repaso a la enseñanza 2005"), presentado ayer, refleja que cada vez son más los jóvenes que prolongan su etapa estudiantil en el conjunto de estos países.

Si actualmente la media de permanencia en el sistema educativo en el conjunto de la OCDE es de doce años (los necesarios para completar el bachillerato), el informe prevé que los niños que ahora tienen siete años estudiarán entre dieciséis y veintiún años. España, sin embargo, anda retrasada. Actualmente, los jóvenes españoles prolongan sus estudios durante diez años y medio.

Un treinta y tres por ciento de los alumnos españoles abandonan los estudios tras la ESO, sólo por delante de República Eslovaca, Turquía y México. Este porcentaje contrasta con el de países como Alemania y Grecia, donde sólo lo hace el tres por ciento, o Francia, con el dieciocho por ciento.

España es, además, el único país donde los estudiantes no incrementan sus probabilidades de encontrar trabajo cuando están en posesión de un título universitario, tal y como sucede en el resto de la OCDE.

El jefe de la división de análisis de Educación de esta organización, Andreas Schleicher, explicó que esto se debe a "la masificación que existe en las universidades españolas, que determina que muchos jóvenes con estudios superiores no encuentren un empleo adecuado a su nivel de conocimiento".

Entre los datos más significativos del informe -un denso volumen de cuatrocientas treinta y cinco páginas y cientos de gráficos y tablas-, destacan los siguientes:

Gasto educativo

España gasta anualmente por alumno (desde primaria a universidad) cuatro mil novecientos euros, casi la mitad que Suiza y Estados Unidos (nueve mil cuatrocientos euros) y lejos de la media de la OCDE (seis mil cien euros).

En cualquer caso, España se encuentra, junto con Australia, Grecia, Irlanda, Holanda, Polonia, Portugal y Turquía, entre los países que han aumentado un treinta por ciento su gasto por estudiante no universitario entre 1995 y 2002. En otros países este gasto ha crecido un diez por ciento, mientras que en Suecia ha caído significativamente.

En estos años, también España ha incrementado un tercio el gasto por universitario. Aún así, con un gasto en Educación del 4,9% del PIB, está lejos de alcanzar la media de la OCDE, con un 6%.

Becas a universitarios

La ayuda que reciben los alumnos españoles está muy lejos de la que se ofrece al resto de estudiantes de la OCDE. Mientras que en España los alumnos reciben en becas un ocho por ciento del total del gasto educativo público, en la OCDE es casi el doble (un diecisiete por ciento).

Sueldo de los docentes

El informe constata enormes diferencias en las condiciones laborales de los profesores de los países de la OCDE. Los sueldos de los docentes españoles de ESO, con más de quince años de experiencia, se encuentran (con casi treinta y dos mil seiscientos euros), a caballo entre los más de sesenta y cinco mil doscientos euros que ganan los de Luxemburgo y los menos de seis mil quinientos euros que reciben los de la República Checa.

En cuanto a las horas que dedican a la enseñanza, también existen grandes desigualdades. Los profesores españoles son de los que menos tiempo dedican (casi seiscientas horas), sólo por delante de Corea, Hungría y Japón, y lejos de las mil cien horas que trabajan los docentes estadounidenses.