El País - Lunes, 12 de diciembre de 2005
El 6,38% de las universitarias sufre
serios trastornos alimentarios, según un estudio
Espido Freire reclama el fin de los mensajes que relacionan el éxito con la delgadez
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Un estudio sobre la incidencia de los trastornos de la conducta alimentaria entre la población universitaria desvela que un 6,38% de las universitarias es víctima de un algún tipo de trastorno alimentario grave. El trabajo, realizado por la Asociación Contra la Anorexia y la Bulimia (ACAB) en colaboración con Adeslas, indica además que el 11,48% de las universitarias presenta síntomas patológicos y un riesgo importante de sufrir alguna de estas enfermedades. En la investigación han participado 549 estudiantes de dieciocho a veinticinco años de once universidades españolas. Jaume Pagès Fita, presidente de la ACAB, ha destacado la relevancia de este estudio por ser "el primero a nivel estatal que centra su universo en la universidad". Cristina Carretero Jardí, encarga de estudios de prevención de ACAB, ha señalado tras presentar los datos que la incidencia de trastornos que se ha detectado es similar a los datos que se tenían hasta ahora por otros estudios, aunque el porcentaje de los que sufren un trastorno grave es algo superior al cinco por ciento que se tenía como referencia. Tras puntualizar que ninguno de estos casos son diagnósticos, sino que se habla de los resultados de una criba, ha remarcado que también se ha visto que las estudiantes de ciencias sociales y jurídicas son las más afectadas. Se ha constatado que más del noventa y siete por ciento de las universitarias afectadas por anorexia o bulimia ha seguido una dieta estricta para perder peso sin control médico, y que el cincuenta y cuatro por ciento de las que está en riesgo ha seguido o sigue una dieta restrictiva. El setenta y cuatro por ciento de las jóvenes con alto riesgo presenta además niveles bajos de autoestima, que se traducen en una valoración negativa de su aspecto físico, y un cuarenta y cinco por ciento tiene una personalidad extremadamente perfeccionista, frente al cuatro por ciento de las que no sufre problemas de alimentación. Luisa de la Puente, directora general de Planificación y Avaluación del Departamento de Salud de la Generalitat, ha remarcado "la importancia de mejorar la formación de médicos y enfermeras de los centros de atención primaria para hacer un diagnóstico precoz de estas enfermedades". Trastornos alimentarios y mentales A la presentación ha asistido Espido Freire, escritora y autora del ensayo Cuando comer es un infierno, ha centrado su discurso en analizar la percepción social de la anorexia y la bulimia y la concepción actual del cuerpo de la mujer. La escritora, ganadora del premio Planeta en el 1999, ha advirtido de que "si no cambiamos los mensajes de relación entre éxito y delgadez y rebajamos la presión sobre la mujer, el índice de enfermas puede aumentar hasta un treinta por ciento en los próximos años". Para evitarlo, Freire ha reclamado cambios en la forma de educar para potenciar la seguridad y la autoestima de los jóvenes y evitar que se acepte un único modelo de belleza. Las personas anoréxicas se niegan a mantener su cuerpo con un peso situado dentro de los límites de la normalidad, les da mucho miedo aumentar de peso o llegar a ser obesas y están exageradamente preocupadas por su figura. Además, la valoración que hacen de sí mismas como personas viene determinada por la opinión sobre su cuerpo. La anorexia y la bulimia nerviosa están vinculadas al sexo femenino, ya que entre el noventa y el noventa y cinco por ciento de los afectados son mujeres entre los doce y los veinticinco años, aunque la franja de edad más frecuente en que se sitúan las enfermas de anorexia es entre los doce y los diecisiete años, y la de bulimia entre los diez y los veinte. Los síntomas más frecuentes de la anorexia son mantener el peso en el valor mínimo que corresponde a su edad y altura, afirmar que se está gordo aunque se esté delgado y reducir el consumo de alimentos, especialmente los que contienen más grasa. Las anoréxicas se vuelven introvertidas y agresivas, se aislan y juzgan su vida bajo la visión de la imagen personal, la belleza y el triunfo. En general son buenas estudiantes, comen sin compañía, se vuelcan en el ejercicio físico de forma desmesurada y habitualmente tienen frío, padecen estreñimiento y consumen laxantes y diuréticos. Se llama bulimia a la ingesta excesiva de alimentos que después se intenta compensar con conductas anómalas como vómitos, abuso de laxantes y diuréticos o con dietas restrictivas intermitentes, lo que se acaba convirtiendo en costumbre. La Organización Mundial de la Salud ha clasificado la anorexia y la bulimia como trastornos mentales y del comportamiento y como enfermedad mental, ya que el temor a engordar y la falta de control sobre la alimentación acaban en procesos depresivos. |