Esta páxina chámase "outros poemas" porque teño nunha aparte os sonetos.


Romance de don Pedro (versión cantada por Adolfo Osta):

A cazar iba don Pedro,
don Pedro, donde solía.
Los perros lleva cansados
y el bastón perdido había.

Oscureciole una noche
y en una oscura montiña
donde cae la nieve a copos
y el agua serena y fría.

Arrimárase hacia un roble
por ver si el alba venía
y a eso de la media noche
alzó los ojos arriba.

Y en la ramita más alta
vio estar una blanca niña.
Peinándose está el cabello
que todo el roble cubría.

—Bájate de allí, la blanca,
bájate de allí, la niña,
bájate de allí la blanca, ay,
antes que yo suba arriba.

Bajaba de rama en rama,
parece una palomina.
Los dientes de la su boca
parecen la sal molida,
los ojitos de su cara
resplandecen la montiña.

—Tú si quieres ir en ancas,
tú si quieres ir en silla.
—N'ancas, n'ancas, caballero,
que es la honra tuya y mía.

Anduvieron siete leguas
sin darse habla ni risa.
Y al entrar para las ocho
la niña se sonreía.

—¿De qué te ríes, la blanca?
¿De qué te ríes, la niña?
—Me río del caballero y
de toda su cobardía.

—Vuelta, mi caballo, vuelta,
vuelta, vuelta para arriba,
que se me quedó la espada
colgadita de una encina.

—No lo hagas, el caballero,
no lo hagas con picardía,
que si la espada es de plata,
de oro se te devolvía.

—¿Quién es, es el rey tu padre,
que tanto oro tenía?
—Soy hija del rey mulato,
mi madre, la mulatina.
—Por las señas que tú das,
tú eres hermanita mía.

—Ábrame, madre, las puertas,
ventanas y celosías,
que aquí le traigo el tesoro
que lloraba noche y día.


Unha escolma dos Octonaires de la Vanité du Monde escritos por Antoine de la Roche-Chandieu (1534 - 1591), chamado Zamariel ou Chant-de-Dieu e musicados por Paschal de l'Estocart (ca. 1540 - 1591):

1. L'eau va viste en s'escoulant,
Plus viste le traict volant,
Et plus viste encore passe
Le vent qui les nues chasse.

Mais de la ioye mondaine
La course est si tressoudaine,
Qu'elle passe encore devant
L'eau et le traict et le vent.


3. La glace est luisante et belle:
Le Monde est luisant et beau.
De la glace on tombe en l'eau,
Du monde, en morte éternelle.

Tous deux à la fin s'en vont.
Mais la glace en eau se fond:
Le Monde et ce qui est sien
S'esvanouit tout en rien.


16. Le péché et la mort, et le Monde et la chair
Conspirèrent un jour contre l'âme immortelle.
Le traître corps déjà les laissait approcher,
Si la foi n'eût été pour lors en sentinelle.

Qui du péché, du Monde, et de la chair l'effort
Surmonta par sa croix, de quoi l'âme enhardie,
Fit si bien qu'en plein champ elle vint mettre à mort
La mort qui s'attendait de lui ôter la vie.


Este epitafio, ó que puxo música Rodolfo Halffter (1900 - 1987), está ó final da segunda parte de El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha, obra de Miguel de Cervantes Saavedra (1547 - 1616):

Yace aquí el Hidalgo fuerte
que a tanto estremo llegó
de valiente, que se advierte
que la muerte no triunfó
de su vida con su muerte.

Tuvo a todo el mundo en poco;
fue el espantajo y el coco
del mundo, en tal coyuntura,
que acreditó su ventura
morir cuerdo y vivir loco.


A seguir, "A Galicia", de Francisco Añón Paz (1812 - 1878). No seu día este poema foi candidato a himno galego. Adapteino da escolma non venal De Rosalía a Sarmiento (Xunta de Galicia, 2002). Cambiei principalmente "g" e "j" do orixinal por "x", e "y" por "i" conforme a ortografía galega actual.

Ai, esperta, adorada Galicia,
dese sono en que estás debruzada,
do teu rico porvir a alborada
polo Ceo enxergándose vai.
Xa cantando os teus fillos te chaman,
e cos brazos en cruz se espreguizan...
¡Malpocados! O que eles cobizan
é un bico dos labios da Nai.

Dese chan venturoso arrincado
pola man do meu negro destino,
hastra mesmo soñando maxino
eses campos risonos cruzar.
E correr polas hortas e prados,
onde leda pasou miña infancia,
respirando a süave fragancia
de xazmín, caravel, azahar.

Coido ver esas rías serenas,
escumando con barcos veleiros,
e cantares oír feiticeiros,
que en ningures tan doces oín.
Inda creo sentir as labercas,
que pineiran nos aires cantando,
cando o sol vai as nubes pintando
de amarelo, de lume e carmín.

Ao través de aguzados penedos
penso ver empinados petoutos,
viñas, hortas, devesas e soutos,
que apouvigan os ventos do Sul.
E saltando regueiros e valos,
cata xa outros bos horizontes,
outras veigas, mariñas e montes,
que se perden na brétema azul.

Soño ahí que entre verdes pereiras
fouliadas alegres escoito,
cando o Ceo se reviste de loito
nas poéticas noites do bran.
E que en medio de nenas garridas
canta un mozo con voz pracenteira,
para o lado tumbada a monteira,
unha orella tapando coa man.

Eu soñei ver na cume do Pindo,
adornados de mirto e loureiros,
escritores poetas guerreiros,
que sorrindo se daban a man.
Eran eses os fillos mais caros,
que da Patria aumentaron a gloria:
os seus nomes nos fastos da historia
con diamante grabados serán.

E dimpois unha endrómena rara
vin moverse con ágoa fervente,
e silvando como unha serpente,
como un lóstrogo os campos cruzou.
Era aquel o porvir que xa soa
e das probes aldeas fai vilas...
¡Adiós cantos e Musas tranquilas!
O imperio da industria empezou.

Acordei... O meu soño dourado,
como fume pasou de repente,
e magoado o meu peito se sente
de soidades e amor palpitar.
Marmurei: —¡Adorada Galicia! ...
(E dos ollos chovíanme as bágoas).
¡Quen pudera beber túas ágoas,
e teus aires feliz respirar!

De ti lonxe, querido corruncho,
eu mirrándome estou de amargura,
como a froita que vai xa madura,
e entre silvas o vento guindou.
¡Teño envidia da libre andoriña,
que ahí chega por todos os maios!
¡Teño envidia das nubes e raios,
que o Sudeste a esas terras levou!

A ti voa entre ardentes suspiros,
sobre as trémulas alas do vento,
a soidade do meu pensamento,
que decote cravado está en ti.
Por diversos países que eu vaia,
ti serás miña doce memoria...
¡Mesmo entrar non quixera na gloria
sin primeiro pasar por ahí!


"Muerte de Antoñito el Camborio", do libro Romancero Gitano (1928) de Federico García Lorca (1898 - 1936):

Voces de muerte sonaron
cerca del Guadalquivir.
Voces antiguas que cercan
voz de clavel varonil.

Les clavó sobre las botas
mordiscos de jabalí.
En la lucha daba saltos
jabonados de delfín.

Bañó con sangre enemiga
su corbata carmesí,
pero eran cuatro puñales
y tuvo que sucumbir.

Cuando las estrellas clavan
rejones al agua gris,
cuando los erales sueñan
verónicas de alhelí,
voces de muerte sonaron
cerca del Guadalquivir.

—Antonio Torres Heredia.
Camborio de dura crin,
moreno de verde luna,
voz de clavel varonil:
¿Quién te ha quitado la vida
cerca del Guadalquivir?

—Mis cuatro primos Heredias,
hijos de Benamejí.
Lo que en otros no envidiaban,
ya lo envidiaban en mí.
Zapatos color corinto,
medallones de marfil,
y este cutis amasado
con aceituna y jazmín.

—¡Ay, Antoñito el Camborio,
digno de una Emperatriz!
Acuérdate de la Virgen
porque te vas a morir.

—¡Ay Federico García,
llama a la guardia civil!
Ya mi talle se ha quebrado
como caña de maíz.

Tres golpes de sangre tuvo
y se murió de perfil.
Viva moneda que nunca
se volverá a repetir.

Un ángel marchoso pone
su cabeza en un cojín.
Otros de rubor cansado
encendieron un candil.

Y cuando los cuatro primos
llegan a Benamejí,
voces de muerte cesaron
cerca del Guadalquivir.


"A un olmo seco" (Soria, 1912), de Antonio Machado (1875 - 1939):

A un olmo viejo, herido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo,
algunas hojas verdes le han salido.

¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.

No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.

Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.

Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas de alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.

Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.


O seguinte poema, "Digo Viet Nam e basta", pertence ao libro Viaxe ao país dos ananos (1968) de Celso Emilio Ferreiro (1912 - 1979):

Digo bomba de fósforo.
Apenas digo nada.

Digo lombriga e larva
de carne podrecida.

Digo nenos de napalm,
terror de noite e selva,
fedor de cidade e cloaca.

Fame, suor, aldraxe,
pugas de aceiro, antropofaxia.

Digo guerra bestial,
tremor de terra, crime, lume, lava,
estoupido, verdugo
e mortandade en masa.
Digo gas abafante.

Apenas digo nada.
Digo yanqui invasor,
depredador de patrias.

Digo plutonio, pentágono,
esterco bursátil, palanca.
Presidente, gadoupa,
chuvia, amargura, baba.

Digo petróleo, ferro,
mineral, trampa,
lobo, caimán, polaris, cóbrega,
miseria, diplomacia.
Digo devastación que USA, usa.

Apenas digo nada.
Digo Viet Nam i está xa dito todo
cunha soa palabra.

Para abranguer a vergonza do mundo,
digo Viet Nam e basta.


EN ESTOS DÍAS, canción de Silvio Rodríguez

En estos días
todo el viento del mundo sopla en tu dirección,
la Osa Mayor corrige la punta de su cola
y te corona con la estrella que guía
la mía.

Los mares se han torcido
con no poco dolor hacia tus costas,
la lluvia dibuja en tu cabeza la sed de millones de árboles,
las flores te maldicen muriendo
celosas.

En estos días no sale el sol
sino tu rostro
y en el silencio sordo del tiempo
gritan tus ojos.

¡Ay de estos días terribles!
¡Ay de lo indescriptible!

En estos días
no hay absolución posible para el hombre,
para el feroz, la fiera que ruge y canta ciega,
ese animal remoto que devora y devora
primaveras.

En estos días no sale el sol
sino tu rostro
y en el silencio sordo del tiempo
gritan tus ojos.

¡Ay de estos días terribles!
¡Ay del nombre que lleven!
¡Ay de cuanto se marche!
¡Ay de cuanto se quede!

¡Ay de todas las cosas
que hinchan este segundo!
¡Ay de estos días terribles
asesinos del mundo!


O grupo Ronseltz publicou en 1994 a inefable antoloxía Unicornio de cenorias que cabalgas os sábados, e logo "decidiu disolverse amigablemente por non reunir os requisitos de Peterson para constituír unha xeración". Eis un aforismo de mostra:

O poema é unha pedrada na cabeza.
Por iso lles recomendamos aos leitores que usen casco.


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Copyleft César Salgado García - - - Última revisión: 16 - V - 2009

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