O soneto é un poema de catorce versos hendecasílabos. A rima é consoante e non hai versos "soltos" (sen rima). Os versos repártense en dous cuartetos (normalmente ABBA) e dous tercetos, nos cales hai varios esquemas posibles (CDC DCD é un dos máis frecuentes). O soneto naceu en Italia con poetas como Dante Alighieri (1265 - 1321) e Francesco Petrarca (1304 - 1374). Foi introducido en España por Juan Boscán (1493 - 1542).

Enlaces relacionados:


Soneto de Dante Alighieri:

Tanto gentile e tanto onesta pare
la donna mia quand'ella altrui saluta,
ch'ogne lingua deven tremando muta,
e li occhi non l'ardiscan di guardare.

Ella si va, sentendosi laudare,
benignamente d'umiltà vestuta;
e par che sia una cosa venuta
da cielo in terra a miracol mostrare.

Mostrasi sì piacente a chi la mira,
che dà per li occhi una dolcezza al core,
che 'ntender no la può chi non la prova:

e par che de la sua labbia si mova
uno spirito soave pien d'amore,
che va dicendo a l'anima: sospira.


Soneto de Francesco Petrarca (Canzoniere, I):

Voi ch'ascoltate in rime sparse il suono
di quei sospiri ond'io nudriva ‘l core
in sul mio primo giovenile errore
quand’era in parte altr'uom da quel ch'i' sono,

del vario stile in ch'io piango et ragiono
fra le vane speranze e 'l van dolore,
ove sia chi per prova intenda amore,
spero trovar pietà, nonché perdono.

Ma ben veggio or sì come al popol tutto
favola fui gran tempo, onde sovente
di me medesmo meco mi vergogno;

et del mio vaneggiar vergogna è 'l frutto,
e 'l pentersi, e 'l conoscer chiaramente
che quanto piace al mondo è breve sogno.


Soneto de Francesco Petrarca (Canzoniere, CLXIV):

Hor che 'l ciel e la terra e 'l vento tace,
E le fere e gli augelli il sonno affrena,
Notte 'l carro stellato in giro mena,
E nel suo letto il mar senz' onda giace.

Veggio, penso, ardo, piango e chi mi sface
Sempre m'è in anzi per mia dolce pena,
Guerra è il mio stato d'ira e di duol piena
E sol di lei pensando ho qualche pace.

Così sol d'una chiara fonte viva
Move 'l dolce l'amaro ond' io mi pasco
Una man sola mi risana e punge

Perchè 'l mio martir non giunge a riva,
Mille volt'il dì moro e mille nasco,
Tanto da la salute mia son lunge.


Soneto "La noche" de Pedro Liñán de Riaza (1557 - 1607):

La noche es madre de los pensamientos,
cama de peregrinos y cansados,
velo de pobres y de enamorados
y día de ladrones y avarientos;

cueva de fugitivos y sangrientos,
guerra de enfermos, paz de maltratados,
reino de vicio, tierra de pecados
y testigo de santos pensamientos.

Es un rebozo de naturaleza,
es máscara del sol, luz de estudiosos,
capa de pecadores y de justos;

es una sombra llena de extrañeza,
espuela de cobardes y animosos
y causa, en fin, de gustos y disgustos.


Este soneto anónimo "a Cristo crucificado" (publicado en 1629) recolle a tradición mística que rexeita o premio e o castigo como motivos para amar e temer a Deus (véxase por exemplo, nove séculos antes, o pensamento de Rabi'a al-'Adawiyya):

No me mueve, mi Dios, para quererte,
el cielo que me tienes prometido;
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor; muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido;
muéveme ver tu cuerpo tan herido;
muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.

No tienes que me dar porque te quiera,
pues aunque cuanto espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.


Soneto "A una mujer que se afeitaba y estaba hermosa" de Bartolomé Leonardo de Argensola (1562 - 1631):

Yo os quiero confesar, don Juan, primero,
que aquel blanco y color de doña Elvira
no tiene de ella más, si bien se mira,
que el haberle costado su dinero.

Pero tras eso confesaros quiero
que es tanta la beldad de su mentira,
que en vano a competir con ella aspira
belleza igual de rostro verdadero.

Mas ¿qué mucho que yo perdido ande
por un engaño tal, pues que sabemos
que nos engaña así Naturaleza?

Porque ese cielo azul que todos vemos,
ni es cielo ni es azul. ¡Lástima grande
que no sea verdad tanta belleza!


Soneto (Rimas sacras, XVIII) de Lope de Vega (1562 - 1635):

¿Qué tengo yo que mi amistad procuras?
¿Qué interés se te sigue, Jesús mío,
que a mi puerta, cubierto de rocío,
pasas las noches del invierno escuras?

¡Oh, cuánto fueron mis entrañas duras,
pues no te abrí! ¡Qué estraño desvarío
si de mi ingratitud el hielo frío
secó las llagas de tus plantas puras!

¡Cuántas veces el ángel me decía: Alma, asómate agora a la ventana, verás con cuánto amor llamar porfía!

¡Y cuántas, hermosura soberana:
Mañana le abriremos —respondía—,
para lo mismo responder mañana!


"Conoce las fuerzas del tiempo, y el ser ejecutivo cobrador de la muerte", variante de "Salmo XIX", soneto de Francisco de Quevedo y Villegas (1580 - 1645):

¡Cómo de entre mis manos te resbalas!
¡Oh, cómo te deslizas, edad mía!
¡Qué mudos pasos traes, oh muerte fría,
pues con callado pie todo lo igualas!

Feroz de tierra el débil muro escalas,
en quien lozana juventud se fía;
mas ya mi corazón del postrer día
atiende el vuelo, sin mirar las alas.

¡Oh condición mortal! ¡Oh dura suerte!
¡Que no puedo querer vivir mañana,
sin la pensión de procurar mi muerte!

Cualquier instante de la vida humana
es nueva ejecución, con que me advierte
cuán frágil es, cuán mísera, cuán vana.


Soneto de Miguel de Barrios (1625 - 1701):

Ausente el sol, el prado se oscurece,
reina la noche, madre de temores,
y de las fuentes, árboles y flores
la diversa color igual parece.

Mas, cuando con sus rayos resplandece,
dando lustre al matiz de los colores,
por más que apure el sol sus resplandores,
quien negro anocheció, negro amanece.

Bien podría admitir la color verde
con varios accidentes de alegría
a la negra color que mi alma viste;

mas quien de la esperanza el color pierde,
aunque pase la noche y vuelva el día,
triste amanece, si anochece triste.


Soneto de Johan Vicente Viqueira López-Cortón (1886 - 1924), editado por Francisco Fernández del Riego:

Para un país lonxíncuo e misterioso
en vagos soños emigra cada día
miña alma, cal linda cotovía
buscando o ceu en tempo deleitoso.

Lixeira, vai voando ao cobizoso
curruncho, todo ben e louzanía,
en brétemas envolto de poesía,
abalado dun cántico armonioso.

¿Sabes tí dónde queda, miña amada,
este país dunha eternal ventura
que nunca o foi, nin o será igualada?

Nos brancos brazos teus todos tenrura,
no amoroso fulgor da túa mirada,
dos teus beizos na cálida dozura.


"Ex-libris", aparecido no libro póstumo Vendimia (1942) do poeta portorriqueño José Antonio Dávila (1899 - 1941):

Soy padre, planté un roble, y dejo escrito
este libro de versos; ni es sorpresa
que el alma quede entre sus hojas presa,
como si fuera un pétalo marchito.

Se ve en él que, en la vida, la aspereza,
tras mucho herirme, sonrió un poquito,
y que llevé metido en la cabeza
un afán de beberme el infinito.

Huyendo de mi sombra y de un recuerdo,
loco en pensares y en sentires cuerdo,
derramé en la poesía mi agonía.

Mas veo al cabo que el sentir más hondo
no se hizo verso; se quedó en el fondo.
¡Y siento que me ahoga todavía!


Soneto "Hombre" de Blas de Otero (1916 - 1979):

Luchando, cuerpo a cuerpo, con la muerte,
al borde del abismo, estoy clamando
a Dios. Y su silencio, retumbando,
ahoga mi voz en el vacío inerte.

Oh Dios. Si he de morir, quiero tenerte
despierto. Y, noche a noche, no sé cuándo
oirás mi voz. Oh Dios. Estoy hablando
solo. Arañando sombras para verte.

Alzo la mano, y tú me la cercenas.
Abro los ojos: me los sajas vivos.
Sed tengo, y sal se vuelven tus arenas.

Esto es ser hombre: horror a manos llenas.
Ser —y no ser— eternos, fugitivos.
¡Ángel con grandes alas de cadenas!


Soneto de Darío Xohán Cabana (1952 - ):

Cando setenta invernos na túa frente
caven fondos agravios e regañas,
cando leves escrita polas cañas
a traxedia do tempo displicente;

cando o curso dos anos che amolente
a preciosa dureza das entrañas,
cando mesmo calvexen as marañas
que son coroa ó monte máis ardente;

cando a morte se pouse nos teus ombros
e todo sexa un resoar de escombros
e ruína certísima da rosa,

se eu sigo por aquén, amarei tanto
a túa decadencia, o teu quebranto,
que has de morrer pensándote fermosa.


Navegador recomendado: Mozilla Firefox

Inicio - - - Correo

Copyleft César Salgado García - - - Última revisión: 25 - IV - 2008

Esta web apoia a iniciativa dun dominio galego propio (.gal) en Internet